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CHINA COMUNISTA
Legislacion
deja a más de la mitad
de la población rural
sin derechos sobre las tierras
que trabajan
NUEVA LEY DE PRIVATIZACION
PRIVILEGIA A POBLACION
URBANA
PROPIEDAD PRIVADA
NO LLEGARA AL CAMPO
| "¿Cómo
puede aprobarse una ley que no puede aplicarse a casi 60 por
ciento de la población del país?", se preguntó
Wen Tiejun, experto en asuntos rurales de la Universidad Renmin
de Beijing. |
Por Antoaneta Bezlova
Beijing
China
Comunista
IPS
Infosearch:
Jose Cadenas
Analista
Jefe de Buró
E.U.
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 17, 2007
El parlamento
de China aprobó este viernes una histórica y controvertida
ley de propiedad privada, la cual deja a más de la mitad
de la población rural sin derechos sobre las tierras que
trabajan.
Como legado
de la colectivización maoísta de la década
del 50, cuando los terratenientes fueron duramente perseguidos,
los 750 millones de campesinos de China no pueden ser propietarios
de sus tierras. El dueño es el Estado, que se las arrienda.
Además
no tienen casi alternativa en caso de que un funcionario local se
las reclame para otros usos, un problema frecuente para el que la
nueva normativa no aporta solución.
"¿Cómo
puede aprobarse una ley que no puede aplicarse a casi 60 por ciento
de la población del país?", se preguntó
Wen Tiejun, experto en asuntos rurales de la Universidad Renmin
de Beijing.
"Lo
único que muestra" la norma "es que la brecha entre
el campo y la ciudad permanecerá por mucho tiempo más
en China", apuntó.
Esa diferencia
salta a la vista en la periferia de pujantes ciudades, en donde
los campesinos pueden apreciar la riqueza acumulada por sus compatriotas
urbanos mientras ellos no logran avanzar.
El auge de la
construcción en Beijing antes de los Juegos Olímpicos
de 2008, que la capital prepara con orgullo, es considerada la
causa por la que miles de personas pierden sus tierras.
Mientras el
aeropuerto capitalino se amplía y moderniza para recibir
a unos 60 millones de viajeros al año, los campesinos
de los alrededores se quedan sin tierras, no reciben las compensaciones
correspondientes.
Además,
temen verse obligados a terminar pagando por las modestas viviendas
que las autoridades locales les prometen.
La nueva
ley de propiedad es un hito para la economía planificada,
cuyos fundamentos se desintegran rápidamente. Pero, en
principio, sus disposiciones beneficiarían solo a los propietarios
de inmuebles de las ciudades.
Este sector
de la población creció mucho desde que el gobierno
dejó de otorgar viviendas en la década del 90, como
parte del sistema de bienestar socialista "para toda la vida".
La norma que
consagra por primera vez el derecho a la propiedad privada desde
que se instauró el comunismo en 1949 establece que ésta
"debe ser protegida por la ley y su usurpación, saqueo
o destrucción ilegal por cualquier entidad o persona quedan
terminantemente prohibidos".
El hecho no
deja de ser significativo en un país que se sigue diciendo
comunista pese a que la nueva norma no modifica la supremacía
del Estado en la materia.
Técnicamente,
la tierra le sigue perteneciendo al Estado, pero en las ciudades
se la puede comprar y vender bajo contratos de arrendamiento de
entre 50 y 70 años.
En cambio,
en el campo los agricultores sólo adquieren derechos de usufructo
por periodos determinados, no títulos que se puedan comprar
o vender. Pero ni en ese lapso los campesinos pueden usar las
tierras como garantía de préstamos para invertir o
aumentar la producción.
Ninguna otra
ley causó tanto debate y controversia desde 1949 como ésta.
Pero el aspecto de la reforma que más malestar provoca
es que ignora a los campesinos, la mayoría de los más
de 1.300 millones de habitantes del país.
La palabra "ideología"
resonó en siete exposiciones de legisladores acerca de la
ley y en más de 100 reuniones de trabajo del Congreso Nacional
del Pueblo, el parlamento chino.
Izquierdistas
de la vieja guardia atacaron la normativa por alejarse de los fundamentos
marxistas de este país comunista y volcarse al capitalismo.
También les preocupa que la norma abra paso a un proceso
de enajenación de bienes estatales, como privatizaciones.
El economista
marxista Gong Xiantian, opositor a la norma, sostuvo que la ley
socava los cimientos de la economía socialista basada sobre
la propiedad estatal.
Las autoridades
abrieron un prolongado --e infrecuente-- debate público al
respecto. El proyecto revisado incluye extensos párrafos
acerca de la supremacía del "sistema socialista"
y de "la propiedad estatal".
Pero el principal
problema es que la ley no protege los derechos de los agricultores,
para quienes la expropiación de tierras es el motivo de reclamo
más frecuente.
La falta de
respuestas y las injustas compensaciones suelen alimentar la convocatoria
y la violencia de las cada vez más frecuentes protestas callejeras,
según varios investigadores.
Las autoridades
"no deben hacer oídos sordos a los reclamos de los agricultores",
alertó un experto en la materia.
Un solo reclamo
puede propiciar un acto público de enormes proporciones e
incluso provocar disturbios, declaró el director de la Oficina
de Asuntos Económicos y Financieros del gobierno central,
Chen Xiwen.
El Ministerio
de Seguridad Pública indicó que en 2005 hubo 87.000
protestas masivas, 6,6 por ciento más que en 2004 y 50 más
que el año anterior. Más de 65 por ciento de las
manifestaciones en las zonas rurales se atribuye a problemas por
la expropiación de tierras.
El propio primer
ministro Wen Jiabao consideró el asunto como el "problema
central" de los campesinos de su país.
El año
pasado, Wen prometió duros castigos para quienes confisquen
tierras en forma ilegal. Pero la situación no ha cambiado
desde entonces. Casi 200.000 hectáreas al año son
expropiadas para fines industriales, según cifras oficiales.
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