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SARAMAGO
Y SUS PREOCUPACIONES
POR LA TRANSICION EN CUBA
CARTA ABIERTA
Comité
Coordinador Internacional
Plataforma Cuba Democracia ¡Ya!
Frente
Nacional del Presidio Político Cubano
Partido
del Pueblo
La
Nueva Cuba
Agosto 26, 2006
Madrid, 25 de
agosto de 2006.
Señor
José Saramago:
Premio Nóbel
de Literatura
Nos extrañaba
ya a los cubanos demócratas, que usted no manifestara de
alguna forma, su preocupación por la posible y cercana transición
en nuestro país, Cuba. Lo ha hecho Sr. Saramago empleando
los mismos y ya viejos argumentos que el régimen ha venido
utilizando en estos 47 años de poder absoluto; siempre con
el fantasma de la invasión, los asesinatos y la supresión
de las indudables - como UD. dice- conquistas de la Revolución:
sanidad, cultura y educación.
Duerma tranquilo
Sr. Saramago, que la invasión de los tiros, las bombas, los
muertos y la destrucción - a la que usted se refiere- y que
el Tirano ha empleado como justificación para sembrar odios
y un falso sentimiento nacionalista en el pueblo encubriendo con
ello todos sus crímenes, manteniendo a la vez una imagen
de victima ante el mundo; esa invasión, Sr. Saramago, no
da lugar en este momento salvo que Castro la provoque.
Que la provoque
empleando sus fuerzas contra el pueblo, en un intento de callar
con sus tanques los justos reclamos de Libertad, Justicia y Democracia,
de los esclavos rompiendo sus cadenas, tal y como ha ocurrido históricamente
con régimen del mismo signo; ¡no olvidamos la los tanques
en Hungría en 1956, en Praga en 1968 o los estudiantes masacrados
por los tanques en la célebre plaza de la capital de China
en 1989!
Entonces sí
no dude usted, que nuestro pueblo y el exilio juntos la reclamaríamos
a los países libres del mundo. De lo contrario le pronostico
que no habrá otro tipo de invasión, que no sea la
de la ayuda, la del amor, la de la esperanza, la de un futuro mejor
y la del arribo a nuestra tierra con las manos cargadas de asistencia
de los más de dos millones de cubanos que andamos dispersos
por el mundo añorando nuestra tierra; gracias al régimen
que usted de algún modo intenta hoy salvar.
En cuanto a
los asesinatos, despreocúpese como hasta ahora ha hecho,
Sr. Saramago; los asesinos están en el clan que ilegítimamente,
viene controlando el poder en nuestro país por casi medio
siglo. Ellos, han cebado ya hasta la saciedad, su sed de sangre,
odios y venganzas contra su propio pueblo indefenso, arrancándole
a miles de ellos, la vida ante los paredones de fusilamientos y
otros actos criminales que a diario cometen a la luz del mundo libre,
dividiendo la familia, enfrentando a padres contra hijos, a hermanos
contra hermanos en nombre de una doctrina política trasnochada
y demostradamente cruel.
Todo ello con
el beneplácito de muchos gobiernos democráticos y
el silencio cómplice de tantos intelectuales, políticos
de salón y clientes políticos del régimen,
algunos, Premios Nóbel como usted.
Le repetimos;
siga tranquilo, que no habrá asesinatos, salvo que usted
confunda la palabra asesinatos con la muerte de un sistema totalitario,
justo reclamo de justicia de un pueblo que lleva 47 años
esclavizado bajo la voluntad de un Tirano, soportando el terror
y una brutal represión día a día.
Pretendemos
una transición pacífica, incluso más que la
Revolución de los Claveles en su natal Portugal.
Asimismo, quiere
usted conservar la sanidad, la cultura y la educación, le
recomendamos mas tranquilidad aún, nosotros también;
despreocúpese y duerma placidamente, que la sanidad que usted
pide se siga conservando, no ha de ser, esa que mantiene un apartheid
sanitario reservado exclusivamente para los extranjeros, la elite
de poder y amigos privilegiados que gozan de una estancia en hospitales-hoteles
donde nada falta.
Es tan avanzada
la sanidad que se da el lujo, un país lleno de miseria, de
tener una sala-operatoria particular para uso exclusivísimo
de la más alta esfera gobernante y donde las acciones médicas
sobre un Tirano que se nombra a sí mismo Presidente
se convierte en secreto de estado.
¿No le
parece ridículo y la muestra fehaciente del poder total de
un tirano, amén de una tremenda falta de respeto y humillación
a un pueblo que carece de todo?
Sr. Saramago,
le aseguramos que esa sanidad, la de la clase política privilegiada,
una de las supuestas conquistas de la revolución - según
usted- NO LA VAMOS A CONSERVAR, COMO USTED PRETENDE.
Ni la otra tampoco,
tal como está; a la del pueblo trabajador nos referimos,
donde en sus hospitales y farmacias a diferencia de la sanidad privilegiada
-la de los extranjeros, jefes y amigos- FALTA TODO, desde la higiene,
la alimentación y hasta las sabanas, almohadas, fundas y
otros artículos necesarios. Esto sin profundizar que gracias
a las medicinas que reciben de sus familiares en el extranjero pueden
así aliviar en parte sus males. Amén, de la que requisan
o roban las autoridades para cubrir parte de sus necesidades e incluso
comercializarla a turistas ¿O ignora Ud. que en Cuba existen
diplofarmacias en dólares a las que tienen el
acceso prohibido los cubanos, incluso pagando en divisas?.
Pero además,
Sr. Saramago, no hay un país en toda La América, por
no decir del mundo, por pobre que este sea que reciba más
medicinas como ayuda, que el nuestro. Todos los pueblos de América
reciben ayuda de sus familiares del extranjero, pero a diferencia
del nuestro, ellos reciben dinero y compran en sus propios países
los medicamentos que necesitan, nosotros no, Sr. Saramago, en nuestras
farmacias falta todo, hasta las compresas para la menstruación
de las mujeres.
¿Entonces,
qué sanidad es la que usted quiere conservar? la de los jefes
en la que no falta nada o la del pueblo que todo le falta? Le podemos
afirmar que la de mañana será mejor. Sólo necesitamos
la oportunidad de decidir nuestro destino, que nadie modele desde
su torre de marfil nuestro futuro, si hay algo más peligroso
que un intelectual encumbrado en su torre de marfil opinando sobre
asuntos en los que es evidentemente parcial por su signo ideológico,
es el mismo intelectual si además ostenta un premio Nobel.
No es lo mismo
escribir literatura de ficción que influir en los medios
desde la legitimidad que otorga la fama- sobre
los destinos de un pueblo, con el que no ha convivido más
que en breves viajes oficiales, disfrutando del boato y la protección
de la clase que lo sojuzga.
En cuanto a
la cultura, tampoco debe usted perder el sueño, Sr. Saramago,
le aseguramos que como siempre ha tenido, mañana la tendrá
también, pero no la cultura del odio, no la cultura de la
intolerancia, no la cultura de la represión, no la cultura
de la muerte, no la cultura del robo, no la cultura de la prostitución,
no la cultura de actos de repudios, no la cultura de la corrupción,
no la cultura del poder absoluto, no la cultura de sentirse sobre
la ley, no la cultura de ordeno y mando, no la cultura de la humillación,
no la cultura de sentirse extranjero en su propia tierra. Esta cultura
impuesta a nuestro pueblo no será la que conservemos, a pesar
de sus deseos. Hay otra cultura, Sr. Saramago, ella es, la cultura
del amor, la cultura de la tolerancia, la cultura del respeto, la
cultura de la libertad, y nuestro pueblo volverá a practicarla.
La educación,
Sr. Saramago, que usted desea conservar, lamento decirle que no
será posible tal como usted quiere; ella no puede estar basada,
como está, en el adoctrinamiento a una política determinada,
en la militancia de un partido político totalitario, ni condicionada
a la voluntad de un régimen, limitando las profesiones y
la libertad de información y expresión.
La educación
es un derecho de todos y un deber de los gobiernos el garantizarla.
No es ninguna conquista insalvable y menos para nuestro pueblo,
que tenía, antes de la Tiranía, uno de los índices
más bajos de analfabetos del mundo más bajos
que los de algunas naciones europeas, Portugal y España incluidas-
por si usted no lo sabía. Y todo ello, Sr. Saramago, sin
el coste y el alto precio social que estamos pagando todavía.
No es posible atribuir algunas facetas del progreso social en exclusiva
a un determinado régimen político, es una tendencia
general de la Historia y Cuba señor no era un clásico
país atrasado tercermundista tal como lo presenta la propaganda
oficial y que algunos intelectuales, verdaderos analfabetos de la
realidad histórica de nuestra patria se han propuesto propagandizar.
El futuro gobierno
democrático de la Isla garantizará, no lo dude, el
libre acceso a la educación, no en balde nuestro primer presidente
constitucional era un maestro de escuela; está en la propia
génesis de nuestra nación y no es caso atribuir en
exclusiva a una dictadura el esfuerzo de más de un siglo
de toda una nación.
Finalmente,
Sr. Saramago, los cubanos del exilio nunca hemos estado ni menos
ni más crispados, como usted dice; solo hacemos uso de nuestro
derecho de luchar por la libertad robada a nuestro pueblo. Nosotros,
contrario a lo que dice la propaganda del régimen, no somos
los que hemos sembrado el odio, ni los que fusilamos y matamos,
ni encarcelamos, ni golpeamos a los disidentes, sean mujeres u hombres,
ni hundimos embarcaciones cargadas de familias y niños ante
los ojos atónitos de la población habanera a breve
distancia de la bahía de la capital; todo lo contrario, Sr,
recibimos con los brazos abiertos a todos los que van llegando -
incluso a los que poco antes nos perseguían - aquí
viven entre nosotros como muestra de que no hemos luchado ni por
odios ni venganzas, sino por la Libertad y la Democracia.
De Ud. atentamente:
Comité
Coordinador Internacional Plataforma Cuba Democracia ¡Ya!
Frente Nacional
del Presidio Político Cubano
Partido del
Pueblo
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