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REGIMEN
DE IRAN
ORDENA ARRESTO DE FILOSOFO
RAMIN JAHANBEGLOO
EN REPRESALIA
POR PUBLICAR ARTICULO
EN EL DIARIO ESPAÑOL
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Jahanbegloo
publicó en El País
un
artículo en el que criticó la política
de Ahmadineyad
y sus ideas sobre el Holocausto |
El
País
España
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 4, 2006
El filósofo
y ensayista iraní Ramin Jahanbegloo se encuentra detenido
desde la semana pasada cuando se disponía a viajar a Europa,
según confirmaron a EL PAÍS fuentes cercanas a su
familia. Su arresto, que se produce después de que publicara
un artículo en este diario el pasado 20 de abril, se enmarca
dentro de lo que varios intelectuales han denunciado como una campaña
del Gobierno de Mahmud Ahmadineyad contra las voces discrepantes
en las últimas semanas.
Jahanbegloo
"se encuentra detenido según noticias extraoficiales",
informa Dana Shahsavari en roozonline.com. Shahsavari no menciona
cuáles fueron las causas de su detención. No obstante,
cita a "personas cercanas" que ven probable que estuviera
relacionada con "una conversación con un periódico
español, en la que criticó la política de Ahmadineyad
y sus ideas sobre el Holocausto". El articulo publicado en
EL PAÍS trataba sobre El debate intelectual iraní
y en ningún momento entraba en evaluar la política
de su Gobierno.
Al parecer,
la detención de Jahanbegloo se produjo el jueves en el aeropuerto
de Teherán, cuando se disponía a viajar a Bruselas.
Los detalles no han podido ser contrastados, ya que en su oficina
del Cultural Research Bureau dijeron desconocer su paradero.
"Las cosas
se están poniendo muy peligrosas para la gente que no piensa
de la misma forma [que el Gobierno]", había declarado
a este periódico, poco antes de conocerse lo ocurrido a Jahanbegloo,
un intelectual que pidió no ser identificado "porque
luego vienen a casa y te hacen preguntas". "Durante algún
tiempo, pensamos que este Gobierno iba a tener manga ancha en las
cuestiones sociales, pero después del Noruz [el año
nuevo persa, que se inicia el 21 de marzo] ha empezado a notarse
que se sienten reforzados".
"Tal como
nos temíamos se están produciendo retrocesos y sucediendo
cosas preocupantes", manifiesta por su parte el periodista
Issa Saharkhiz. Este reformista cita como ejemplos el creciente
número de sitios de Internet bloqueados, el proyecto de ley
para prohibir las antenas parabólicas o las restricciones
a las actividades de la prensa, los grupos políticos, las
organizaciones de mujeres y de estudiantes.
Aunque varias
fuentes confirmaron el aumento de las limitaciones, en la calle
no se percibe malestar. "Es cierto que no se han enfrentado
a la gente porque tienen problemas más graves de que ocuparse",
dice Saharkhiz. En los últimos días, Ahmadineyad,
considerado un ultraconservador, incluso ha hecho algunos guiños
en ese sentido al autorizar la entrada de las mujeres en los estadios
de fútbol (un tabú para los más fundamentalistas)
y oponerse a una campaña de la policía para obligar
a las mujeres a vestirse de acuerdo con las normas de la República
Islámica.
Preocupan las
libertades
Pero aunque
la reacción inicial de las mujeres fue positiva, enseguida
han empezado a aparecer segundos pensamientos. "No nos preocupa
el programa nuclear sino nuestras libertades", asegura A. Esta
universitaria está convencida de que esos gestos del presidente
sólo significan que "se ha dado cuenta de que no vamos
a consentir que nos quiten las libertades que conquistamos con [el
presidente Mohamed] Jatamí". Numerosos analistas comparten
la idea de que Ahmadineyad no quiere enfrentarse con las mujeres,
para contar con el máximo respaldo ante la crisis nuclear.
Aun así,
Saharkhiz tiene sus dudas sobre que no sea posible un retroceso.
"No podemos ser tan optimistas como para pensar que algunas
libertades no van a mermarse. En el Parlamento se están revisando
leyes aprobadas por los reformistas y los proyectos que se presentan
ahora ni siquiera se discuten", asegura.
El triunfo de
Ahmadineyad en las presidenciales de junio fue un castigo a los
reformistas, que durante ocho años de gobierno olvidaron
la difícil situación económica de la mayoría
de los iraníes. Su elección fue un voto contra la
élite religioso-financiera.
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