Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 

DIGA LO QUE DIGA ETA






Madrid
ABC
España
Infosearch:
Máximo Tomás

Dept de Investigaciones

La Nueva Cuba

Mayo 14, 2006





EL diario Gara anunció para su edición de hoy la publicación de una entrevista con la organización terrorista ETA. Según el contenido anticipado por el diario proetarra, la banda terrorista subrayaría en la entrevista que «la clave del proceso está en el debate democrático en Euskal Herria», animando, cabe suponer que al Gobierno central y a los «agentes sociales», a desarrollar el proceso «que tendrá como objetivo un acuerdo que responda a las claves del conflicto».

No hace falta saber más para rechazar de plano las propuestas de ETA. Digan lo que digan hoy los terroristas -o mañana, o cualquier día-, el fin de este proceso iniciado por el alto el fuego no debe ser «un acuerdo» sobre las «claves del conflicto», porque este no es, ni el Gobierno de Rodríguez Zapatero debe consentir que lo sea, un proceso de negociación política con los terroristas. Si ETA considera que la tregua es un instrumento más de su estrategia de lucha contra el Estado, el Estado, cerrando cualquier posible cesión a la benevolencia con los asesinos por dejar de matar, debe aprovechar la tregua como un recurso de su acción política y legal para derrotar a ETA. No cabe otra opción legítima, no se puede trabajar con otro escenario que no suponga la disolución y el desarme de ETA.

Diga lo que diga ETA, el guión de esta etapa debe acabar con la victoria del Estado, con los terroristas vencidos, y la sociedad española, vencedora. Es una buena noticia -hasta cierto punto, amortizada- que los informes policiales confirmen que ETA no desarrolla actividades terroristas en España. Precisamente, y quizá sea pura casualidad, ETA anuncia su entrevista al día siguiente de que el presidente del Gobierno reciba el tercer informe favorable del Ministerio del Interior. Pero que no haya atentados es lo propio de un alto el fuego, aunque las cartas de extorsión a empresarios y los atentados de Guecho y Barañáin den a la sociedad otra impresión muy distinta. Lo que importa no es verificar cómo se ajusta ETA a sus propias tácticas -pues la tregua es una de ellas-, sino cómo ETA está procediendo a su extinción como organización terrorista. Y de esto no se dice nada, al menos pública y oficialmente, pese a que es lo único que realmente importa a los ciudadanos: la desaparición inmediata de ETA.

Sin embargo, lo que ETA anuncia a través del diario Gara es exactamente lo contrario de su desaparición. Es la confirmación de que este proceso iniciado por el alto el fuego, que ETA quiere tutelar, tiene una función y unos objetivos políticos. Da lo mismo qué entiendan los terroristas por «debate democrático en Euskal Herria», porque llevan treinta años queriendo acabar con la democracia en el País Vasco, mediante el asesinato de demócratas no nacionalistas, la extorsión a los empresarios y la intimidación a media sociedad vasca. Da lo mismo también qué entiendan los terroristas por un «acuerdo que responda a las claves del conflicto», porque no hay más conflicto que el provocado por los terroristas con sus atentados y con su propia existencia, aunque sea inactiva. La clave es que ETA desaparezca y se repongan plenamente en el País Vasco los principios de la democracia, porque después de más de tres décadas de terrorismo han sido decenas de miles los vascos desplazados, como bien recordaba el Foro de Ermua con su propuesta de reconocerles el derecho de voto; incalculables los daños al desarrollo social, cultural y económico del País Vasco, camuflados tras un fortísimo intervencionismo público; gravísimos los perjuicios a la ética colectiva de la sociedad vasca; irreparables, al menos a largo plazo, los efectos perniciosos en una buena parte de la juventud vasca por una educación sectaria en un nacionalismo etnicista; e irreversibles las pérdidas en vidas humanas.

Por eso, que ETA se descubra hoy como «apóstol» de la democracia y la paz en el diario Gara es, simplemente, una patraña que nadie debe comprar. Y menos que nadie, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE, que bastantes errores han cometido hasta el momento con discursos ambiguos sobre Navarra, sobre Batasuna, sobre las víctimas y sobre el futuro constitucional de España. La territorialidad, la autodeterminación y la amnistía son radicalmente inadmisibles, ni siquiera como «consumo interno» de los terroristas. El Gobierno debe decir cuanto antes «no» a todo lo que ETA proponga que sea distinto de su rendición incondicional, para afrontar este proceso, de una vez por todas, como el de la definitiva derrota terrorista.


 








 

 


 




 


 

 

Copyright © 1997-2006 - LA NUEVA CUBA
All Rights Reserved.