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LA
BATALLA DE FIDEL CASTRO
CONTRA LA INTERNET
Elías
Amor Bravo
Diario Exterior
España
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 4, 2006
Si descontamos
las dictaduras totalitarias comunistas de Asia, el único
posible, el único ridículo internacional es el régimen
castrista en Cuba.
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¿Conoce alguien de un país en el que el acceso
a Internet se contemple como un delito? ¿Sabe alguien
de la existencia de presos políticos por el mero y sencillo
acto delictivo de consultar contenidos en Internet? Más
aun, ¿tiene alguien conocimiento de un país en
el que alguien pueda ponerse en huelga de hambre para tener
derecho al acceso a Internet? Estas preguntas tienen una respuesta
evidente: Cuba |
Los medios se han
hecho eco en los últimos días, mientras las Madres de
Blanco volvían a realizar sus protestas cívicas en La
Habana en medio de campañas de hostigamiento y persecución
sin precedentes, que en Cuba se persigue y castiga a quiénes
desean acceder libremente a Internet.
En el régimen
de Fidel Castro, la sociedad de la información y del conocimiento
está prohibida. Uno de los grandes avances de nuestro tiempo,
posiblemente el más importante de todos, la capacidad para
trasladar y procesar grandes volúmenes de información
a través de la red de redes, está prohibido en Cuba.
Y buena prueba de ello, Guillermo Fariñas, lleva más
de 45 días en huelga de hambre, con grave riesgo de su salud
para conseguir que el gobierno de Castro elimine las barreras y restricciones
al uso de Internet en la Isla, un claro ejemplo de que los derechos
humanos no van bien en Cuba. Cabe
preguntarse por qué el régimen de Castro se opone a
que los ciudadanos cubanos tengan acceso libre a la información
en Internet, y qué tipo de motivos se pueden utilizar, si es
que existe alguno, para restringir el avance de la sociedad de la
información y del conocimiento en la Isla.
Sabido es que durante más de cuatro décadas, la política
de cerrojo informativo que se ha practicado en Cuba ha sido un apoyo
evidente al arraigo y firmeza del régimen político.
Un buen ejemplo son las noticias sobre la economía cubana.
Siempre editadas en tono triunfalista, siempre basadas en cifras cuantitativas
y en no menos ocasiones, fruto de la propaganda más que de
la realidad. Me
vienen a la memoria escenas de la película "Guantanamera"
en la que el chofer cuestiona, ante el burócrata funerario
del régimen, la información que se escucha en la radio
sobre cosechas y producciones obtenidas en las tierras de explotación
colectiva, mientras se come un plátano que ha adquirido a un
vendedor del mercado negro.
La distancia entre la Cuba real, la sociedad civil que se abre camino
con grandes esfuerzos, y la Cuba oficial, la que ostenta el régimen,
el ejército y el partido comunista único, también
es muy amplia en el acceso a la sociedad de la información,
el Internet y las comunicaciones. Durante décadas, los cubanos
han sabido que sus dirigentes tienen un nivel de vida y bienestar
que, en absoluto, es comparable a la media.
El privilegio de la obediencia y respeto a las doctrinas oficiales
del régimen comunista, significa en Cuba más de todo,
más posibilidades para entrar y salir del país con cierta
libertad, más capacidad para adquirir determinados bienes y
servicios, para vivir lejos de las zonas congestionadas de población
y con mayor delincuencia, o para disfrutar de todo tipo de prebendas.
El único coste es político, acompañar al líder
a coro en todos sus discursos y pataletas, y seguir al pie de la letra
su adoctrinamiento trasnochado.
Poco esfuerzo ciertamente el que se exige a la clase dominante en
el castrismo. Instalados
en esa cultura de la obediencia ciega, los cubanos no tienen acceso
a locales en los que poder chatear libremente con ciudadanos de otros
países, como los que se abren todos los días en bibliotecas
de las ciudades occidentales. Los centros oficiales, es decir, toda
la economía cubana, tienen restringidos los accesos a intenet,
y se sigue y persigue las rutas que dejan los "navegantes"
en los equipos.
En las instalaciones
turísticas, los cubanos no pueden acceder a los ordenadores.
El cierre informativo, durante décadas concentrado en Granma
y en la radio y televisión, ahora se pretende conseguir con
Internet. Pero mucho me temo que esta batalla está perdida,
y que Fariñas será un adalid de esta gesta que pronto
en Cuba será una realidad. Mientras que los familiares de Miami
sigan viajando de turismo a la Isla con todo tipo de dispositivos
electrónicos de comunicación, incluidos los deseados
portátiles, cada vez más pequeños y libres, el
bloqueo en Internet será una ilusión. Aquellos
ciudadanos con acceso al área del dólar, y con familiares
en Estados Unidos, van a poder disfrutar de una serie de comunicaciones,
que reforzarán esa dualidad creada en Cuba tras el período
especial.
El régimen lo sabe y prepara esas "mesas redondas"
de la batalla ideológica de las ideas para reconquistar terreno.
Tiempo perdido. Nada qué hace contra Internet. Por mucha represión
que se acentúe en la Isla, en este aniversario de la "primavera
de La Habana", la sociedad de la información y del conocimiento
se abrirá paso en la Isla. Con dificultades, pero lo hará.
La calidad
de la educación de los cubanos y su deseo de aprender y conocer
más allá de los límites imposibles de su régimen,
les hará demandar de forma creciente las nuevas fuentes de
información. Tarde o temprano, el régimen tendrá
que ceder en este terreno, y se abrirá una nueva brecha. Sólo
hay que esperar.
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