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HU JINTAO TERMINA
SU GIRA POR ESTADOS UNIDOS
SIN COMPROMISOS TANGIBLES
El presidente
de china comunista
sigue reacio a aplicar sanciones
o esgrimir la amenaza militar contra Irán
Eusebio
Vals
Corresponsal
Washington D.C.
E.U.
La Vanguardia
España
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 24, 2006
Hu Jintao logró
en su visita a EE.UU. el reconocimiento de China como interlocutor
privilegiado, pero, desde la óptica norteamericana, los contactos
no fructificaron en avances tangibles respecto al desequilibrio
comercial o la estrategia hacia Irán y Corea del Norte. Incluso
en la coreografía hubo tropiezos que ensombrecieron el viaje.
La "cumbre
de símbolos" casi deriva en estrepitoso fracaso por
el incidente en la Casa Blanca y otros fallos
El presidente
chino, Hu Jintao, puso fin ayer a su viaje de cuatro días
por Estados Unidos sin que los dos gobiernos hayan alcanzado acuerdos
tangibles para superar sus diferencias en el terreno comercial y
de política internacional. La "cumbre de símbolos"
- como la llamó ayer The Washington Post-ha oficializado
a China como sólido interlocutor de EE. UU., pero, más
allá de las vagas buenas intenciones y compromisos, no ha
producido ningún avance significativo en la compleja agenda
bilateral, al menos desde la perspectiva norteamericana.
Incluso la coreografía
de símbolos, que tanta importancia tiene para los chinos,
amenazó con derivar en un fiasco estrepitoso. No se recuerda
en la Casa Blanca un incidente como el del jueves, en el que una
periodista de la secta Falun Gong increpó a Hu en pleno discurso.
Lo peor es que la policía tardó casi tres minutos
en reducirla. Antes ya había habido un error con el anuncio
del himno nacional de la República de China (Taiwán)
en lugar de la República Popular China. Bush tampoco
estuvo fino cuando tiró ostensiblemente de la chaqueta a
Hu cuando éste se equivocó de dirección al
bajar del estrado.
Hu hizo promesas
muy generales de contribuir a resolver los conflictos nucleares
de Corea del Norte e Irán, pero no insinuó apoyo alguno
a la idea norteamericana de una resolución contra Teherán
en el Consejo de Seguridad de la ONU que incluya la amenaza de sanciones
e incluso el uso de la fuerza. Hu insistió en dar prioridad
al diálogo diplomático. El líder chino se mostró
dispuesto a dar pasos para aumentar el consumo en su país,
abrir su mercado y reducir el desequilibrio comercial con EE. UU.
En el ámbito de los derechos humanos - según explicó
el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Stephen Hadley-
Washington presentó a los chinos seis peticiones y al parecer
puede haber respuesta positiva en tres de ellas dentro de unas semanas.
Es probable que se refiriera a la liberación de tres prisioneros
políticos.
El tono educado
de los encuentros y el despliegue protocolario no oculta que China
y EE. UU. se consideren rivales estratégicos. Así
se desprendía de la última estrategia de seguridad
nacional publicada por la Administración Bush. Justo el jueves,
el día de la presencia de Hu en la capital, el diario ultraconservador
The Washington Times publicaba como exclusiva un amplio informe
sobre la discreta pero profunda reestructuración de fuerzas
del Pentágono en el Pacífico y Asia encaminada a afrontar
un eventual conflicto con China en el futuro. Eso implica reposicionar
bombarderos, portaaviones, submarinos y tropas.
En un discurso
cena en Washington con think tanks y ex altos funcionarios, Hu subrayó
que China necesita estabilidad interna e internacional para continuar
su formidable expansión económica, y que ésta
no debería ser contemplada como una amenaza. En su acto de
despedida en la Universidad de Yale, antes de regresar a Pekín,
empleó argumentos similares.
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