![]() |
|
|||||||
| Cuba: Historia y Cultura La Cuba de ayer. Historia de Cuba en general, temas históricos, personalidades, hechos, etapas históricas de Cuba. Cultura cubana: música, cine, teatro, poesias... |
![]() |
|
|
LinkBack | Herramientas | Desplegado |
|
#1
|
|||
|
|||
|
La Habana - Arte nuevo de hacer ruinas es una película filmada enteramente en Cuba y enteramente con protagonistas cubanos. Uno de ellos, el principal y, para decir así, spiritus rector del documental, es una figura que tal vez nos une de alguna forma: porque se trata del co-guionista de la obra Entre Ciclones de Enrique Colina, Antonio José Ponte.Florian Borchmeyer
lunes 5 de febrero de 2007 9:30:00 - Desde Alemania Florian Borchmeyer En cuanto a los cubanos fuera de la Isla, hay ya un camino que se abre. Para el lunes de la semana que viene (5 de febrero) el show "A mano limpia" del canal 41 de Miami me ha invitado junto con Matthias Hentschler, a enseñar algunos extractos de la película y discutir sobre ellos. Me da cierta tristeza el caso que Ud., Belkis, menciona: el de un documental cubano cuyo director se sintió explotado ideológicamente por una exhibición el canal 41. Como aquí no puedo ver la televisión de la Florida me resulta difícil opinar sobre ese asunto, pero de hecho para mí es un motivo más de aceptar aquella invitación para estar presente personalmente cuando se discuta mi filme y poder contradecir si algo se dice que no me parezca correcto. Última edición por antonio crespo; 05-feb-2007 a las 23:10. |
|
#2
|
|||
|
|||
|
IMPRESIONANTE......NO es feo.......tiene la grandesa de la contemplacion de los monumentos de la antiguedad clasica......Las ruinas de nuestro FORO romano tropical.....CIUDAD DE LAS COLUMNAS llamaron a La Habana........el silencio que acompa~a a la camara mientras recorre la ciudad BOMBARDEADA es como de cementerio......son cuadras y cuadras de escombros. Sin ser politica es la CONDENA mas efectiva al regimen que como dice el titulo EL ARTE NUEVO DE HACER RUINAS......Con razon el director recibio una negativa oficial cuando solicito presentarla en un festival filmico en La Habana apesar de haber sido galardonada en Berlin y Los Angeles
Última edición por antonio crespo; 05-feb-2007 a las 23:20. |
|
#3
|
|||
|
|||
|
Havanna - Die Neue Kunst, Ruinen zu Bauen
(Habana: Arte Nuevo de Hacer Ruinas / Havana: The New Art of Making Ruins) Germany / 2006 / 86 min Directors: Florian Borchmeyer, Matthias Hentschler Producers: Matthias Hentschler, Florian Borchmeyer Screenwriter: Florian Borchmeyer Director of Photography: Tanja Trentmann Editor: Birgit Mild Sound: Frank Schreiner The New Art of Making Ruins traces the reflections and thoughts of people living in Havana, who spend their days among buildings in ruin. An essay on the ambivalence of magic and decay, the documentary records the last moments of these buildings, before they are renovated - or just collapse. El Arte Nuevo de Hacer Ruinas presenta las reflexiones y pensamientos de las personas de La Habana que pasan el día viviendo en edificios en ruinas. Un ensayo sobre la ambivalencia de la magia y la decadencia, el documental recoge los últimos momentos de estos edificios antes de que se restauren - o se derrumben. Cast: Antonio José Ponte, Nicanor del Campo, Reinaldo Lottis Film Language: Spanish Subtitles: English Film Year: 2006 Run Time: 86 min |
|
#4
|
|||
|
|||
|
antworten Censura inútil
Tras su prohibición, el documental 'La Habana: Arte nuevo de hacer ruinas' se ha convertido en un bumerán y se difunde de mano en mano. Eva González, Ciudad de La Habana viernes 12 de enero de 2007 6:00:00 En un artículo suscrito por Pedro de la Hoz, publicado recientemente en el diario oficialista Granma, se denunciaba que al cineasta norteamericano Oliver Stone se le había impuesto una multa en su país debido a sus viajes a Cuba, realizados entre los años 2002 y 2003 cuando filmaba dos películas "sobre el líder de la Revolución Cubana". El día anterior a la salida de este artículo, la noticia fue difundida por el diario floridano El Nuevo Herald. En su texto en Granma, De la Hoz agita su capa y esgrime enérgico su espada en defensa del cineasta, víctima de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC). Cualquier incauto podría suponer que tan apasionada defensa refleja el más sincero respeto a la libertad de expresión por parte de las autoridades culturales cubanas y de los críticos de arte de la prensa oficial —representantes unos y otros, por supuesto, de los intereses ideológicos del gobierno—. Pero no nos engañemos. En este caso, la lanza se quiebra no por el derecho de Stone a desarrollar su obra como realizador de cine y exhibirla públicamente (hasta donde conozco, su gobierno no se lo ha impedido), sino porque es una de esas personalidades que sienten un enfermizo atractivo por ciertos exotismos tropicales, en este caso el caudillo Castro, al que dedicó sus documentales Comandante y Looking for Fidel. Eso, por sí solo, con independencia de su demostrada calidad como realizador, lo convierte en un creador de cine "magnífico" para la prensa oficial cubana. No pretendo negar a Stone su derecho a filmar a quien le parezca, me simpatice o no el objeto de su interés. De cualquier manera, haciendo de tripas corazón —y en un supremo esfuerzo de disciplina digno de un monje medieval—, me impuse el penoso deber de ver ambos documentales de Stone, que no me parecieron muy ingenuos. En todo caso, ponen de relieve, entre otros muchos detalles, el desenfadado cinismo que es capaz de desplegar un dictador. Quizás por eso también en Cuba la obra de Stone parece estar "censurada". La era de la informática En su arranque de indignación por lo que califica de práctica inquisitorial dirigida "contra todo aquel que haciendo valer su derecho a la libertad de creación y la de expresión quiera reflejar objetivamente la realidad de la Isla", el articulista de Granma olvida mencionar la censura que dejó fuera de exhibición en el último Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que tuvo lugar en La Habana en diciembre último, el documental La Habana: Arte nuevo de hacer ruinas, del realizador alemán Florian Borchmeyer. ¿Es que Stone tiene más derechos como creador que Borchmeyer? ¿Por qué De la Hoz no condena el hecho de que el documental de este último haya sido groseramente excluido de la muestra alemana del Festival? ¿Acaso desconoce la existencia misma del filme? La realidad demostró de inmediato que la censura no funciona ya con la eficacia que exhibía antes de la era de la informática: el soporte digital ha hecho virtualmente imposible el bloqueo absoluto de aquellos productos que durante décadas estuvieron fuera del alcance de los espectadores cubanos. Y el disco con este filme no ha sido la excepción: ha circulado de mano en mano, ha sido quemado, multiplicado, compartido por decenas de espectadores que, a su vez, lo hacen llegar a sus amistades. Burlando incluso la orfandad tecnológica que padecemos la mayoría de los cubanos, grupos de amigos se dan cita en la casa del que posee una computadora para disfrutar del documental. Desde un genuino retrato de una Habana dolorosamente real y cotidiana, la cinta de Borchmeyer se nos hace creíble, cercana y sincera. Las imágenes son más elocuentes que los diálogos de los entrevistados que desgranan sus penas, miserias y desesperanzas. El hilo discursivo del escritor Antonio José Ponte a lo largo del documental es la tesis que sirve de soporte; la columna vertebral que corre paralela al ruinoso paisaje que transcurre ante la vista. Ambos, discurso e imagen, golpean sobre el espectador colocándolo frente a un universo que, a fuerza de repetido, apenas lo percibimos en nuestras vidas diarias. Un documental vigoroso y duro en el que cobran el mismo valor cada palabra y cada silencio. El efecto contrario Si bien Stone, con sus devaneos cinematográficos en torno a Castro, parece tratar de aprehender el espíritu del poder desmedido de un individuo sobre una nación, Borchmeyer consigue retener un fragmento de sus consecuencias: La Habana en ruinas; el espíritu de sus habitantes, también arruinado, esperando, esperando, esperando… "La única capital del mundo que está en ruinas, sin que por ella haya pasado la guerra", sentencia Ponte, para concluir que son las ruinas ficticias de una guerra ficticia: la mil veces anunciada guerra contra el imperio invasor, que ha servido de pretexto al gobierno cubano para completar la destrucción nacional. En Cuba, como en cualquier parte, la censura oficial siempre logra exactamente el efecto contrario al que se propone. Basta que trascienda que algo ha sido censurado —un libro, una canción, un artista, un filme—, para que amplios sectores de la población de la Isla se pongan de inmediato a la caza del producto en cuestión, y se cree una cadena de promotores que operan como activistas culturales difundiendo la obra, transmitiéndola, rompiendo el cerco ineficaz de la censura. Los inquisidores no aprenden la lección e incurren una y otra vez en el mismo error. En la Cuba de hoy, censurar un producto es garantizar su difusión y éxito. Es lo que está ocurriendo con este documental. El realizador alemán tenía toda la razón cuando afirmaba, en entrevista publicada en este periódico, que los censores tendrían que contar con que la película se vería en todas partes y se convertiría en un "canto de lo prohibido". Sólo se equivocó en un pequeño detalle: no fue indispensable que se proyectara en Miami para que se difundiera entre los cubanos. |
|
#5
|
|||
|
|||
|
"La única capital del mundo que está en ruinas, sin que por ella haya pasado la guerra", sentencia Ponte, para concluir que son las ruinas ficticias de una guerra ficticia: la mil veces anunciada guerra contra el imperio invasor, que ha servido de pretexto al gobierno cubano para completar la destrucción nacional.
|
|
#6
|
||||
|
||||
|
Y todavia hay algunos que defienden y justifican a Kastro.
Y viven aqui.......y segun ellos la culpa es el bloqueo imperialista.
__________________
MariaJ |
|
#7
|
||||
|
||||
|
Cita:
Saludos, Sergio |
|
#8
|
|||
|
|||
|
no creo que DEPRIMENTE sea el mejor calificativo......diria IMPONENTE. Es lo que sientes frente al foro romano o al Coliseo......No es un edificio o un barrio: ES TODA UNA CIUDAD o UN PAIS y demuestra exustivamente el calibre de la CIVILIZACION que se destruyo a PROPOSITO para FABRICAR RUINAS......y que no le hechen culpa al paso inexorable del tiempo.....El GRAN CULPABLE tiene que agregar este colofon a sus muchos crimenes de estado.....por mucho que el ESTAFADOR CORRUPTO HISTORIADOR DE LA CIUDAD Eusebio Leal trate inutilmente de hechar tierra sobre el hecho
|
|
#9
|
||||
|
||||
|
Si lo vi. Y quiero comprar el tape del documental. Mi hermana se quedo horrorizada, pues ella nunca ha visto esta imagenes en internet.
__________________
MariaJ |
|
#10
|
|||
|
|||
|
Después de Fidel, habrá que reinventar La Habana
DESPUES DEL FIDELATO....... Es difícil encontrar otro caso de ciudad que, sin que sus habitantes la abandonaran, haya permanecido durante medio siglo en parálisis constructiva. Antonio José Ponte Narrador, poeta y ensayista cubano Aquellos analistas a quienes desvela el futuro político de Cuba y le adelantan al país formas de gobierno, utilizan en sus comparaciones diversas transiciones políticas, cuentan para sus cábalas con algún que otro modelo aproximativo. (Cierto que, casi siempre, para resaltar lo específico cubano.) No existe, en cambio, modelo posible para quienes imaginan la ciudad que vendrá a alzarse donde ahora está situada La Habana. Pues resulta difícil encontrar otro caso de urbe que, sin haber sufrido el alejamiento de sus pobladores, haya permanecido durante medio siglo en parálisis constructiva. Para dar con ejemplos cercanos a La Habana actual es necesario acudir a los archivos de guerra, remitirse a paisajes bombardeados. Aún sin haber sufrido batalla, la capital cubana es comparable a una ciudad bajo las bombas. Pero un bombardeo es tan sólo un episodio (me refiero a bajas arquitectónicas, no humanas), y se sale de él empeñado en retomar la vida allí donde la interrumpiera la aviación enemiga. En cambio, un ataque de baja intensidad a lo largo de décadas resulta mucho más devastador. Porque logra apagar en la gente cualquier esperanza recuperativa: nadie saca la cabeza del refugio, y fuera del arca sólo se envían en exploración cuervos y cuervos. La administración de Fidel Castro ha sido ese bombardeo incesante. Una ojeada a "La Maqueta de La Habana", modelo a escala abierto al público, permite calibrar cuán poco se ha construido allí desde 1959. Señaladas las épocas constructivas por diferencia de colores, el color revolucionario apenas se echa a ver. La Habana es una ciudad levantada principalmente en las primeras seis décadas del siglo XX y, no hay más que recorrerla, para percibir el grado de decrepitud alcanzado por la arquitectura de esas décadas. Diversos especialistas han acudido al término "estática milagrosa" para explicar la persistencia de edificaciones que, según las más elementales leyes físicas, tendrían que haberse desmoronado hace mucho tiempo y continúan porfiadamente en pie. La Habana, en buena parte, existe de milagro. Incluso las estadísticas oficiales, remilgadas como suelen ser, reconocen la magnitud del desastre: un informe gubernamental de setiembre de 2005 avisa que el 52,5% de las construcciones del país se halla en mal estado. Lo peor del urbanismo revolucionario no ha estado en desoír la necesidad de viviendas, ni siquiera en refrenar todo impulso de nueva construcción. Algo aún más perverso ha fomentado: la idea, infundida en la población, de que nada roto consigue restaurarse (excepto lo catalogado por la UNESCO, lo mesopotámico habanero), la certeza de que cada grieta es la grieta que cruza la fachada de la Mansión Usher y acaba por hundir a ésta en un lago. Como siempre, quien carga las culpas es el embargo estadounidense. Cuba, nos dicen, es un país muy pobre. Cabe entonces preguntar qué se hizo por las ciudades mientras duraron las cuantiosas subvenciones soviéticas. Y no es descartable la sospecha de que la misma jefatura que emprendiera con éxito campañas militares, educativas y sanitarias, haya dispuesto la destrucción de La Habana y otras ciudades. Aunque, cualquiera que sea la excusa para tal desidia, no hay dudas de que el período revolucionario deja una capital en ruinas, irrecuperable en su mayor parte. De un solo impulso constructivo pueden enorgullecerse: la restauración de La Habana Vieja, a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Dicha empresa, sin embargo, ha terminado por confundir conservación con despoblamiento y, allí donde encuentra casonas habitadas por muchas familias, concibe espacios vacíos, museos en lugar de hogares, locaciones para filmes de época. (En la mayoría de los casos, los antiguos inquilinos son obligados a residir en edificios de las afueras.) El llamado Plan Maestro para la Revitalización Integral de La Habana Vieja impone lo simbólico y monumental a costa de lo habitable, y es capaz de justificar la construcción, frente al puerto habanero, de un jardín dedicado a Diana de Gales, otro a la memoria de Teresa de Calcuta, una Catedral Ortodoxa Griega, un Museo del Ron y una Catedral Ortodoxa Rusa aún por terminarse. Mientras más de la mitad de los cubanos habita infraviviendas, el equipo de especialistas dirigido por Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, se distrae en templos sin feligresía o en memoriales de princesas y religiosas que ninguna relación tuvieron con La Habana. Intentan reproducir el campanario de la primera universidad habanera, y lo que alzan es una torre emparentada con el Campanile de San Marco en el hotel Venetian de Las Vegas. Jardines para princesas, campanarios de atrezzo, catedrales exóticas, museos del alcohol: si todo esto es obra de quienes deberían brindar a La Habana propuestas vivificadoras, qué no podrá llegarle de empresas mucho menos comprometidas con su ordenamiento. Dudo de que una administración revolucionaria (comandada por quien sea) haga renacer la capital cubana. Para ello tendrá que cerrarse el período iniciado en 1959. La ciudad contará entonces con el vacío dejado por los viejos edificios en estática milagrosa. Habrá tanto espacio libre como el hallado por el Marqués de Pombal luego del terremoto de Lisboa. La Habana estará expuesta a la depredación inmobiliaria, y posiblemente se agregarán nuevos ejemplos a la lista de atrocidades urbanísticas. (Adelanto esta forma del miedo: a las extrañas catedrales y jardines frente al puerto, podrá sumarse un frente de rascacielos copando el malecón, quitándole respiración a las calles de adentro.) Cuando pienso en el futuro, calculo lo agobiante de replantear una ciudad que lleva medio siglo sin construirse a diario. Pienso también en la oportunidad única que ha de ser para quienes tienen por oficio el de imaginar ciudades. Como ninguna otra, La Habana está por inventarse. Copyright Clarín y Antonio José Ponte, 2007. |
![]() |
| Herramientas | |
| Desplegado | |
|
|
Temas Similares
|
||||
| Tema | Autor | Foro | Respuestas | Último mensaje |
| Nunca olvidaderemos: | Martin.Fierro | Cuba: Política | 93 | 22-may-2009 14:12 |
| ¿Quién dirige al Miami y al Nuevo Herald? | odioafifo | Cuba: Política | 2 | 14-sep-2006 10:08 |
| Cuba es un lugar donde nada avanza | odioafifo | Cuba: Historia y Cultura | 1 | 07-sep-2006 10:31 |