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El rayo que no cesa golpea las carnes y el espíritu de los cubanos. En la Isla, asediados por pogromos, violencia, golpizas y prisiones, permanecen en el más penoso desamparo las víctimas de la dictadura. Los victimarios, esa envejida casta fascista, no ha cedido en su empecinamiento por aferrarse al poder, ni ha dado muestra de voluntad alguna por encontrar una solución política razonable a sus callejones sin salida. No renunciarán a ser dueños de Cuba. Por el contrario, la dictadura ha mostrado su resolución de recurrir a la violencia extrema, si ello fuera necesario. Se trata de los restos insepultos de una fosilizada dictadura, producto de los graves errores de los cubanos, la traición y el desafortunado clima político de una guerra fría de un siglo que pasó. La actitud europea, conmocionada por el rechazo irlandés, fue la de preferir voltear el rostro una vez más: esta Europa Pilatos que se lava las manos y entrega el Cristo a sus encarnecedores. Ello saben que el Castrismo es irredimible. Nadie se llame a engaño que semejante engendro diplomático, engendro monstruoso, no habría sido jamás posible sin el concurso militante, apasionado, comprometido y complicitado de la cancillería española, de la agenda del gobierno de Rodríguez Zapatero y la inmoral duplicidad del Partido Socialista Obrero Español. La España meretriz se ha impuesto sobre la de la Madre y Maestra. España se ha echado sobre sus espaldas una grave responsabilidad histórica por la que españoles decentes se avergonzarán profundamente. Este gobierno español ha asumido las consecuencias con respecto a lo que ocurra en la Isla de Cuba en el futuro inmediato. Todas las consecuencias. Sin embargo, esta última canallada de La Moncloa, sin duda alguna, no dejará de tener serias, lamentables y prolongadas consecuencias para las relaciones futuras de España y una Cuba libre; para el PSOE y sus aparatchiks, para los inversionistas españoles y sus intereses en Cuba. Cuando Cuba sea libre los cubanos demandaremos responsabilidades, cárceles y reparaciones económicas de todos ellos, por sus complicidades en la prolongación de la dictadura castrista; en el encubrimiento de los crímenes, en los ilegales juicios, las torturas, físicas, psicológicas y morales, las largas prisiones, las ejecuciones sumarísimas del régimen. Además buscaremos llevar a los tribunales internacionales a los representantes de este gobierno español, y a ciudadanos españoles por sus innobles actos y su usurerías vergonzosas, por el oportunista y ventajoso saqueo de Cuba, la explotación de nuestros trabajadores, la prostitución de nuestras mujeres, el abuso sexual a nuestros menores de edad. Si no ocurre en nuestra generación, buscaremos justicia en la próxima. La memoria histórica debe alcanzar igualmente a los cómplices de la tragedia cubana. No olvidaremos este jueves negro de junio de 2008, un día que viviremos en infamia.
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