ROBERTO LUQUE ESCALONA

DISECCIONES DE OFICIO


Con sus "Disecciones de Oficio", regresa a La Nueva Cuba,
un veterano columnista nuestro.
Roberto Luque Escalona,
al igual que el Abogado de Oficio, que presta servicios a los desposeídos,
cual incisivo y profundo "forense" de las realidades de nuestro tiempo,
en especial de los temas cubanos,
ofrece sus perspectivas, sucintas pero enjundiosas,
a los cubanos dentro de la Isla y a los desperdigados por todo el planeta
-despojados de derechos y libertades y de casi toda esperanza,
pero aún desafiantes ante la tiranía; abatidos pero no domesticados-
en una hora tremenda y aún aciaga para las libertades en Cuba.



 

Por Roberto Luque Escalona *
Columnista

Miami
Florida
E.U.
La Nueva Cuba
Septiembre 5, 2009



º ¿Estebita? Recuperándose. El pobre, debe estar hecho leña, porque recuperarse debe ser una actividad agotadora. Digo "debe ser" porque yo nunca me he recuperado. Ahora han invitado a La Habana a un diz que famoso médico español, seguramente para que aprenda nuevas técnicas de recuperación. Se enterará de lo que ya yo sé por Lorenzo, mi agente infiltrado en la Zona Cero, quien me informa que el exitoso tratamiento ha consistido en cocimientos de romerillo, jarabe de güira cimarrona con bejucubí y supositorios de células madres. Asi que tómenlo con take it easy; ya verán que Estebita se j..., quiero decir, se recupera del todo y otra vez lo tendremos al frente de los destinos de la patria, navegando por el Mar de la Felicidad como si fuese una cigarreta marimbera.

º A Oliver Stone, un canadiense lo bastante sinvergüenza como para servir de apologista a un enemigo del país donde se convirtió en millonario, le imponen una miserable multa de $6 000 por violar el embargo contra la tiranía y allá va Gore Vidal a reclamar que lo multen a él también por viajar a Cuba. Claro si en vez de esa multa ridícula le hubiesen puesto una de $1 000 000 como la que le impusieron a Canseco por darle un par de trompones a un rascabucheador, no estaría Stone tan campante ni el otro tan solidario con él.

º Digo Gore Vidal y me viene a la mente Truman Capote. ¿En qué se parecen y se diferencian estos no muy recomendables sujetos?

- Los dos son escritores americanos importantes, pero sin llegar al nivel de Faulkner, Hemingway o Steinbeck, para mencionar sólo los del siglo XX.

- Los dos llevan un apellido hispano y un nombre anglo relacionado con la Casa Blanca.

- Capote (o Capoti, como le decían) no hablaba español. Vidal tampoco.

- Vidal es homosexual. Capote también lo era.

Las diferencias son que Truman Capote ya murió y que en vida no pareció interesado en servirle de alabardero a
Esteban Dido, como hace ahora Gore Vidal.

º Los periodistas somos hombres públicos, lo cual no implica en modo alguno que las periodistas sean mujeres públicas. Unos y otras estamos expuestos a la crítica de los lectores, que tienen derecho a criticar lo que les dé la gana; incluso a sazonar su crítica con una que otra estupidez o injusticia. Ese no es el caso de Guajiro, de Texas, que me envía un e-mail acerca de la UMAP y la participación de Camilo Cienfuegos en el fusilamiento de un adolescente. Dice Guajiro que no es "la UMAP", sino "las UMAP", porque "Unidades Militares de Ayuda a la Producción" está en plural. Tiene razón. Dice que esta versión criolla de los campos de trabajo nazis comenzaron en 1965, no en 1964. Evidentemente, sabe más que yo del asunto. Dice que fue William Gálvez el que condenó a muerte al muchacho, que fue fusilado por Universo Sánchez o el Che Guevara, y que Camilo Cienfuegos le dio la espalda al pelotón de fusilamiento. Ahí sí discrepamos: todo eso es o puede ser cierto, pero no exonera a Camilo Cienfuegos de aquel abominable crimen.

Casi dos mil años atrás, el oficial romano Poncio Pilatos, Procurador de Judea, pidió una palangana, se lavó las manos y dijo:

- Soy inocente de la sangre de este justo.

¡Que bien, Poncio! Pero, si era un justo, ¿por qué ordenaste su muerte? Aunque yo no estaba allí, sé muy bien porqué: le tenías miedo a Tiberio, el lejano y terrible Imperator, que metía las narices en todo, que quería saberlo todo y controlarlo todo. Si los sacerdotes miembros del Sanhedrín promovían una revuelta, aunque fuese pequeña

... Bueno, no querías ni pensarlo. Ya te parecía oír a Tiberio al enterarse de la noticia: "Quosque tandem, Pilatus, abusare patentia mea". Te acobardaste. Entregaste a la muerte a aquel hombre extraño que, en su humildad, parecía estar por encima de todo, de todos. Y lo estaba. Resulto ser... lo que era, y para ti no ha habido perdón. Todos los días, desde hace siglos, millones de personas recitan la oración acusadora: "Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos". Si no hay perdón para él, no veo la razón para que lo haya en el caso de Camilo Cienfuegos y el adolescente fusilado por robar una lata de leche condensada y dos tabacos. ¿Qué lo mató o dejó que lo mataran por miedo a su terrible jefe? Ese es su problema. Que lo justifique su madre.

Por último, la anécdota sobre el guajirito fusilado que jugó dominó hasta que los hombres de "Camilo", como gustan de llamarle mis compatriotas, lo vinieron a buscar para matarlo. Esa actitud me resulta familiar. Se, por experiencia, que cuando a un guajiro le da por ser duro... ni el turrón de Alicante.

º Rocky Balboa, un personaje que siempre me resultó simpático, vuelve al ring y a la pantalla. Recuerdo que cuando vi la primera película de la serie, que ya va por seis, hubo dos cosas que llamaron mi atención. La primera, el buen boxeo que exhibían Silvester Stallone y Carl Weathers; sobre todo Weathers. Yo había visto con aprobación el desempeño boxístico de Paul Newman (Somebody up there likes me), Alain Delon (Rocco ei suo frattelli) y Robert de Niro (Raging Bull). Stallone estuvo superior a los tres actores mencionados, pero Weathers en el papel de Apollo Creek, una muy buena parodia de Cassius Clay, se fue por encima de todos, no porque pareciera un boxeador de verdad, sino uno muy, muy bueno. Lo otro fue el apellido escogido por Sly Stallone, actor y guionista, para su personaje. ¿De dónde habrá sacado que Balboa es un apellido italiano? Es tan vasco como el jai alai y más extendido que el bello juego de la cestapunta.

En las andanzas de Rocky Balboa hay detalles inverosímiles: la cantidad de golpes que recibe no la hubieran podido asimilar Kid Gavilán, Jake La Motta y Rocky Marciano. (juntos), y, después de tantos porrazos, la no precisamente fea pero si prominente nariz de Stallone debió quedar al menos como la de Marlon Brando.

Ahora, me disculpan, pero tengo ganas, muchas ganas de hablar del personaje de Carl Weathers. Ya les dije que era una buena parodia de Cassius Clay; más que una parodia, un homenaje. Presentes están su estilo de pelea, relampagueante para un heavyweight; también su brabuconería, su histrionismo y, ¿por qué no decirlo, amigos?, su angel, su encanto personal, su capacidad de comunicación. Además, los nombres tomados de la antigüedad clásica, Cassius y Apollo, los apellidos monosilábicos que comienzan, ambos, con C, Clay y Creek. Sólo un detalle los distingue. Apollo Creek termina haciéndose amigo de Rocky Balboa; se convierte incluso en su entrenador. Cassius Clay, que como bien cuenta Johny Sarduy, se negaba a darle la mano a un blanco, mucho menos iba a entablar con un blanco tan entrañable amistad. Apollo Creek es Cassius Clay sin racismo de ghetto.

º Hablando de vascos: ¿Se fijaron en las capuchas usadas por varios miembros de ETA en unan conferencia de prensa? Las aberturas para los ojos, dispuestas de forma oblicua, les daban a los etarras un aspecto diabólico. Parece que no les basta con ser asesinos; también quieren parecerlo.

º Si le gusta la lectura y no conoce aún a Diego Alatriste, se está perdiendo algo bueno. Se trata de un soldado al que todos llaman capitán, miembro de los tercios de infantería españoles, cuya vida militar transcurre en las primeras décadas del siglo XVII, época en que España todavía era, aunque ya había comenzado a dejar de ser, cuando sus soldados eran tan buenos como siempre habían sido y sus escritores mejores aún que antes, lo cual demuestra que la grandeza de un país no se puede sostener sólo por las armas y las letras. Alatriste, junto al joven Iñigo Balboa (no relation with Rocky), es el personaje de una serie de novelas de Arturo Pérez Reverte, que en ellas escribe al estilo de los maestros del Siglo de Oro, uno de los cuales, Quevedo, aparece como personaje y amigo de Alatriste. ¡Qué español tan bello el de esos años! Ganas me dan de escribir yo también de esa manera, que un "me cago en su madre" no suena tan bien como un "cágome en la madre de vuestra merced". En El sol de Breda, tercera de una serie de cinco novelas, aparece, una vez más algo de lo que se habla y escribe mucho en España y casi ni se menciona en Cuba, aunque afecta por igual a ambos países: la envidia. Pérez Reverte habla de Ambrosio de Spínola, militar genovés al servicio de España, el último jefe victorioso de los que fueron casi invencibles tercios. Habla de su muerte: "... enfermo y desengañado por el pago recibido a sus trabajos, salario fijo que nuestra tierra de caínes, madrastra más que madre, siempre bajuna y miserable, depara a cuantos la aman y bien sirven: el olvido, la ponzoña engendrada por la envidia, la ingratitud...." Cuando Martí recabó el apoyo de Máximo Gómez para la nueva guerra, le ofreció como recompensa "la probable ingratitud de los hombres". Debió decir de los cubanos. Acertó: Gómez se vería depuesto de su cargo por la llamada Asamblea del Cerro. Lo que Martí no pudo imaginar fue que, ciento diez años después de su muerte, habría cubanos que reclamaran para él un segundo entierro.

º Nada le debo a Radio Martí. Desde mi llegada al exilio expresé claramente y ante la Junta de Directores mi deseo de trabajar en esa emisora. En los años que siguieron presenté tres solicitudes de trabajo, eso que aquí llaman aplicaciones. Las tres veces fui rechazado. Hace poco unos años me asignaron un espacio, un programa semanal. Como no me parece honesto expresar una opinión en privado y callarla en público, debo decir que esa "oportunidad", a mi entender, fue producto de una charla de sobremesa en la fonda El Crucero, cuando Guillermo Alvarez Guedes le manifestó al Director de Radio Martí su disgustada extrañeza porque, al cabo de tantos años en el exilio, yo no tuviera un programa en esa emisora.

Dada las circunstancias (el tiempo transcurrido desde mi llegada, mi historial en Cuba, lo que he hecho aquí en el periodismo, mi insistencia en trabajar para RM y el sostenido rechazo por distintas administraciones), creo que se me dio el espacio por temor a que Guillermo sintiera que lo habían "tirado a mierda", y reaccionase con irritación.

En suma, que para dirigirme a Radio Martí puedo utilizar un verso de Antonio Machado. "Al cabo, nada os debo". Por cierto, acabo de enterarme por la prensa que la remuneración por el tipo de programas que yo hago oscila entre $125 y $75. Como es natural, a mi me pagan $75. Last, but no least: cualquiera que se refiera a la programación de Radio y TV Martí llamándola "propaganda", ese no quiere resolver los problemas que enfrentan las trasmisiones hacia Cuba; lo que quiere es suprimirlas, actitud típica de los liberales americanos y sus imitadores criollos, quienes están convencidos de que los enemigos se portarán mejor si se les hacen concesiones unilaterales. Una y otra vez la realidad ha hecho polvo tan estúpidas esperanzas, pero ellos insiste, insisten; siempre insisten.

º Se va Tom Fiedler. Antes que se vaya del todo, ahí le va mi despedida: Jau jau jau.
¿A que no se acuerdan de Fiedler? Era un americano que tenía un alto cargo en The Miami Herald y un día fue criticado por comentaristas radiales cubanos y dijo que esas críticas eran como ladridos de perros chichuahua, lo cual le costó el puesto.

 

 

 

 


* Roberto Luque Escalona, ensayista, profesor, escritor y periodista opositor cubano, autor de varias obras entre ellas el libro "Fidel y el juicio de la Historia", fue miembro del grupo contestatario Criterio Alternativo dentro de la Isla y sufrió arrestos y represión hasta salir al exilio. Autor de varios libros entre ellos "Fidel: El Juicio de la Historia" (en ediciones posteriores, incluída una en inglés, aparece con el título original: "Los Niños y el Tigre"). "Yo, El Mejor de Todos. Biografía no autorizada del Che Guevara". El Profesor (novela; la edición en francés salió con el título de "Une Maison Explosive". Bonpland #8 (novela). "Lorenzo y El Cordero del Diablo" (novela; publicada en Italia en edición bilingüe). Rolando Masferrer en el país de los Mitos", (ensayo en proceso de edición sobre los mitos cubanos, centrado en la figura de Rolando Masferrer.









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