ROBERTO LUQUE ESCALONA

DISECCIONES DE OFICIO


Con sus "Disecciones de Oficio", regresa a La Nueva Cuba,
un veterano columnista nuestro.
Roberto Luque Escalona,
al igual que el Abogado de Oficio, que presta servicios a los desposeídos,
cual incisivo y profundo "forense" de las realidades de nuestro tiempo,
en especial de los temas cubanos,
ofrece sus perspectivas, sucintas pero enjundiosas,
a los cubanos dentro de la Isla y a los desperdigados por todo el planeta
-despojados de derechos y libertades y de casi toda esperanza,
pero aún desafiantes ante la tiranía; abatidos pero no domesticados-
en una hora tremenda y aún aciaga para las libertades en Cuba.



 

Por Roberto Luque Escalona *
Columnista

Miami
Florida
E.U.
La Nueva Cuba
Noviembre 14, 2009


 

* Uruguay.es uno de los países con mayor nivel cívico en eso que llaman América Latina. País de blancos, no hay indios a quienes echarles la culpa de los fracasos; tampoco es posible cargársela a los negros, que negros sí hay, pero son muy pocos. A finales de los 40', cuando parecía que el fútbol iba por fin a despegar en Cuba, se importaron jugadores de Costa Rica, Haití, Panamá y, ¡cáiganse p'atrás!, Argentina y Uruguay. De Uruguay llegó el negro Omar Cabral, lo que sirvió para hacerme saber que en Uruguay había negros. Pues bien, con pocos negros, ningún indio y una sólida tradición democrática, los uruguayos parecen estar a punto de elegir Presidente a un asesino miembro de la organización terrorista que se hacía llamar Tupamaros, que además es un patán comparable a Chávez. "Nuestras dolorosas patrias americanas" las llamaba, Martí, que no andaba descaminado: nacer en una de ellas siempre ha sido un dolor. A pain in the entire ass.

* La última de Barack Hussein: nombrar a dos musulmanes para cargos en Homeland Security. Los creyentes en Alá y Mahoma su Profeta se llaman Arif Alí Khan y Kareem Shora. Después de dos décadas de ataques perpetrados por terroristas musulmanes, dos musulmanes entran a formar parte del organismo que, bajo George W. Bush, nos mantuvo a salvo de los asesinos mahometanos. De los organizados, que de aquellos que matan por su cuenta sólo Dios puede salvarnos: un musulmán asesino nacido en Virginia, psiquiatra del Army con el grado de mayor y una excelente puntería, mató a 13 de nuestros soldados e hirió a 26 en la base de Fort Hood, Texas. Dice un pariente suyo que Nidal Malik Hasan iba a ser enviado al frente y que "no quería vivir los horrores de la guerra". Para no vivirlos, trasladó el horror a Texas. Una vez más les digo que el Islam es una religión que genera crimen, que es la peor plaga que ha padecido la humanidad. Recuerden que el comunismo comenzó a asesinar hace apenas 92 años, y aunque ningún sistema político o religioso ha matado a tantos en tan poco tiempo, los discípulos de Mahoma llevan 1 300 años en el negocio de matar gente.
Nidal, Nidal. Ese nombre me suena. Claro, por Abu Nidal, quizás el único asesino musulmán de nuestra época capaz de competir en hijeputez con Osama bin Laden, protegido de Saddam Hussein hasta que el matarife irakí lo mandó a escabechar en el 2002. Me pregunto por qué sus padres le pondrían ese nombre al asesino psiquiatra, nombre que, por cierto, significa "Padre de la Lucha".

* En las elecciones celebradas en 1950 un comentarista radial, sólo con su micrófono, implantó un record de votación; Virgilio Pérez, compadre del Presidente Prío y con mucho dinero para gastar en su campaña electoral, fue barrido por Eddy Chibás; Antonio Prío, hermano de Carlos, fue derrotado por el gris Nicolás Castellanos. Aquel fue el momento de mayor esplendor de la democracia en Cuba. Menos de dos años después, el 10 de marzo de 1952, el pueblo cubano asistió, indiferente, a la ruptura del orden constitucional. ¿Quiénes protestaron? Unos pocos estudiantes en la Colina Universitaria, un maestro de escuela en Manzanillo y creo que pare de de contar. Siete años más tarde, en 1959, los indiferentes cubanos "vibraron de entusiasmo" (de tanto vibrar, se les aflojaron los tornillos) y se entregaron incondicionalmente a quien llamé, estando en Cuba, "una personalidad abominable, impulsada por el odio, la envidia y el afán de dominio". Si así se comportaron los cubanos tras su mejor momento, ¿qué podemos esperar ahora tras medio siglo de envilecimiento? Mejor no me hagan caso; hoy tengo al pesimista de guardia.

* The latin Grammies? They are latin all right. Son verdaderamente latinos: basura tercermundista. Por si me quedaba alguna duda, este año trajeron como animadora y además premiaron a Omara Portuondo, connotada esbirra musical.

Nunca la soporté. Creo que fue ella la que me impidió disfrutar de las actuaciones del cuarteto D'Aida. Me gustaba Elena, me gustaba Moraima, pero los griticos de Omara me sacaban de quicio.

Fuera de los escenarios sólo la vi una vez, y no recuerdo haber hablado con ella. Fue en un "motivito" en un apartamento de Miramar al que me invitó, o más bien arrastró, Sergio Vitier, hijo de Cintio, que entonces era mi amigo, amistad que terminó cuando me expulsaron de Prensa Latina a causa de una novela no tan contrarrevolucionaria como El Siglo de las Luces de Carpentier, pero sí bastante fuertecita. Vitier iba acompañado de una de las muchachas más bellas que he visto en mi vida, con la que trataba de consolarse del abandono de la inclemente Zareska Escalona (no relation), tres de cuyos maridos, entre ellos Sergio, intentaron suicidarse cuando ella les dijo adiós.

Allí estaban también Omara y el guitarrista Martín Rojas, el saxofonista Nicolás Reynoso, el bajista Cachaito López, Silvio Rodríguez, Emiliano Salvador, el pianista mexicano Hilario Sánchez y su mujer la cantante francesa Micheline Chantin, el matrimonio anfitrión y, como dice Rafael Saumell que dicen en el talego, Mimé, que todavía era tímido y apenas habló. Creo que con el único que crucé palabras (más bien palabra, porque fue una sola) fue con Silvio, que llego tarde y durante un apagón. Yo había salido al balcón, uno de esos balcones a nivel de la acera, y allí fumé, allí fumaba, cuando apareció Silvio que, sin duda, era amigo de los dueños, porque en vez de tocar a la puerta decidió entrar por el balcón. A caballo estaba sobre la varanda cuando me vio, en la penumbra.

- ¿Quién tú eres?- preguntó.

- Luque-contesté, como si en vez de Roberto fuese Adolfo.

- Ah-dijo, y completo su entrada en el balcón y luego en la casa.

Como les decía, apenas hablé. Me la pasé admirando a hurtadillas a la muchacha de Sergio, que estaba como para practicar el canibalismo, se los juro, y escuchando, asombrado, lo que era capaz de hacer Emiliano en un piano con dos cuerdas rotas. Silvio cantó El Rey de las Flores, una cancioncita que parecía infantil sin serlo, y Martín Rojas algo así como una canción-protesta (era la época de Joan Báez) contra la invasión del país por la música extranjera.

Pregunté por el son en la tierra del son

Y me dijeron: "Eso creo que lo canta Tom Jones"

Pregunté por el son en la tierra del son

Y alguien dijo: "¿Eso lo cantan los Rolling Stones?"

El ambiente era un poco alucinante, al menos para mí, que nunca fui bohemio. Recuerdo a la joven anfitriona sentada en las piernas de su marido, que la manoseaba minuciosamente mientras ella no le prestaba la menor atención, embelesada con la ejecución de Emiliano, acompañado al bajo por Cachaíto. Ah, porque esa era otra: Emiliano y Silvio fueron al cercano ICAIC y trajeron un bajo nuevecito para el sobrino de Cachao. Un bajo del Grupo de Experimentación Sonora, "propiedad del Estado", como dicen en Cuba; por tanto, algo así como sagrado. Lo podían hacer porque Alfredo Guevara, mandamás del ICAIC, era un hijoeputa muy pragmático, que no se preocupaba por nimiedades.

¿Y Omara? Apenas le presté atención. Aparte de los griticos con las D'Aida, había incurrido en mi justa ira al decir en una entrevista que su padre, el pelotero negro Bartolo Portuondo, había jugado en las Grandes Ligas antes que Jackie Robinson. Siempre he detestado a los mentirosos. Esa noche quizás pude haberme enterado de la clase de esbirra que era aquella mulata frentuda y fondillona, que apoyaría con entusiasmo todos los crímenes de la tiranía; que cuando le preguntaron por Celia Cruz fingió un esfuerzo de memoria antes de decir "Es una que canta salsa, ¿no?"; la que, según me contó Arturo Sandoval, se presento borracha en el camerino del trompetista cuando éste actuaba en Madrid poco después de exiliarse, y le dijo hasta culo en verso por haber traicionado la Robolución. Ahora dice que hay que respetar la decisión de su hermana Haydée, la cuarta voz de las D'Aida originales, que hizo lo mismo que Sandoval, pero en 1965. En fin, la robolución tiene muchas facetas. Una de ellas, la hipocresía. Otra, la desfachatez.

* Leo la prensa matutina desde que era niño y ya estoy muy viejo para desechar una costumbre de toda la vida. Por eso leía el Granma cuando estaba en Cuba. Por eso leo los Herald, que otros periódicos no hay por la mañana en esta ciudad. Pero debo estar alerta. El nivel periodístico de estos Heraldos Negros, el nuevo y el viejo, ha caído tan bajo que, por comparación, puedo llegar a creer que soy un genio, sólo porque escribo exclusivamente sobre lo que conozco.

Aquí tenemos a un señor llamado Jordan Levin, de The Miami Herald, que en un reportaje laudatorio sobre Omara Portuondo publicado en el Nuevo, dice que el feeling (no me da la gana de escribir "filin") "era una mezcla de música de banda grande y jazz con música cubana tradicional". For Christ's sake, Mr. Levin! El feeling, único género musical cubano que no utiliza percusión (hasta las canciones trovadorescas a veces llevan clave), es una voz acompañada por una guitarra o un piano. Y, con todo mi respeto, señor traductor: en Cuba, cuando se habla de música, no se dice "banda grande". Se dice big band. En inglés.

* Una curiosidad político-musical: aunque nunca se refleja en sus letras, el feeling es un movimiento de músicos y cantantes simpatizantes del comunismo, aunque tan fervorosos como Omara Portuondo, creo que sólo César Portillo de la Luz, alias Malacara. De todos sus personajes, solamente Luís García y Meme Solís "votaron con los pies" contra la robolución.

 

 

 

 


* Roberto Luque Escalona, ensayista, profesor, escritor y periodista opositor cubano, autor de varias obras entre ellas el libro "Fidel y el juicio de la Historia", fue miembro del grupo contestatario Criterio Alternativo dentro de la Isla y sufrió arrestos y represión hasta salir al exilio. Autor de varios libros entre ellos "Fidel: El Juicio de la Historia" (en ediciones posteriores, incluída una en inglés, aparece con el título original: "Los Niños y el Tigre"). "Yo, El Mejor de Todos. Biografía no autorizada del Che Guevara". El Profesor (novela; la edición en francés salió con el título de "Une Maison Explosive". Bonpland #8 (novela). "Lorenzo y El Cordero del Diablo" (novela; publicada en Italia en edición bilingüe). Rolando Masferrer en el país de los Mitos", (ensayo en proceso de edición sobre los mitos cubanos, centrado en la figura de Rolando Masferrer.









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