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El gobierno, bajo cuerda, estimuló un nuevo éxodo masivo hacia los Estados Unidos para librarse de la presión social como en otras oportunidades, y cualquiera construía abiertamente su balsa. En agosto de 1994, residentes en el municipio Centro Habana escenificaron las protestas y asaltos a tiendas, conocidos como el maleconazo. La complicada situación llevó a Raúl Castro a decir que eran más importantes los frijoles que los cañones. Siguieron muy limitadas medidas económicas de liberalización del turismo, el mercado campesino y el trabajo por cuenta propia. Creció la sociedad civil emergente, con el auge de grupos contestatarios pacíficos, como los periodistas y bibliotecarios independientes y el Proyecto Varela, reprimidos en marzo del 2003 con el encarcelamiento de 75 opositores y periodistas. Se había pactado con Hugo Chávez que, no más llegar al poder en Venezuela, comenzó a financiar, permitiendo la recentralización económica, el cierre de los pequeños espacios a personas creativas, y el reequipamiento de una policía política poderosa. Julio de 2006 terminó con la grave enfermedad de Fidel Castro y el traspaso de funciones a su heredero. En noviembre de 2009, Raúl Castro preside un país en estado terminal, cuyos males parece conocer, pero por algún secreto designio no aplica la terapia conveniente. Mientras los antiguos aliados de Europa Oriental, a pesar de las dificultades por la crisis económica internacional, caminan hacia la aurora, Cuba se sumerge en el más profundo ocaso político, económico y social. Pero la conciencia ciudadana está inquieta luego de 50 años de inmovilismo, incrédula por tantas promesas incumplidas y agobiada por las carencias y represiones.
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Miriam Leiva, activista de la Sociedad Civil y periodista Independiente
cubana.
Reside en La Habana. Esposa del economista y periodista independiente
Oscar Espinosa Chepe. Fundadora de Damas de Blanco.
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