POR SU IMPORTANCIA LA NUEVA CUBA
REPRODUCE ESTE ARTÍCULO
DEL ACADEMICO MARXISTA-LENINISTA
DE ORIGEN ALEMÁN HEINZ DIETERICH
PARÁLISIS
ESTRATÉGICA
DE CHÁVEZ-CORREA-LULA
ANTE DECLARACIÓN DE GUERRA DE OBAMA
HUGO CHÁVEZ PERDERÁ EL PODER
SIN NO CAMBIA SU MODELO
DE GOBIERNO

"CHÁVEZ NO ESCUCHA
LAS VOCES DE ALARMA"
Ante
la Declaración de Guerra de Obama
los pueblos latinoamericanos tienen tres opciones:
Resignarse ante la sumisión,
aplazar la lucha para acumular fuerza,
o jugarse el todo por el todo
Heinz Dieterich *
Kaos en la Red
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Director
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Noviembre 18, 2009
1.De facto declaración
de Guerra de Obama y del Congreso
La justificación
del Pentágono de la base militar colombiana de Palenquero, la
autorización de los fondos respectivos por el Congreso estadounidense
(Fiscal Year 2010 Military Construction Program budget estimate, Congress,
May 2009) y el sostenimiento de la dictadura militar en Honduras constituyen
una de facto declaración de guerra a los gobiernos latinoamericanos.
El Comandante Supremo
(Commander-in-chief) de las Fuerzas Armadas estadounidenses y del Pentágono,
Barack Obama, sostiene en dicho documento que Palenquero es esencial
para la misión de Estados Unidos en todo el Área
de Responsabilidad (AOR) del Comando Sur (USSOUTHCOM) y que provee
una oportunidad única para todo tipo de operaciones (full
spectrum operations) en una subregión crítica
de nuestro hemisferio donde la seguridad y estabilidad estánsometidas
a la amenaza constante de, entre otras, "narco-insurgencias
y gobiernos anti-estadounidenses. No financiar Palenquero
limitará severamente la capacidad del Comando Sur para
apoyar la Estrategia de Defensa Global (Global Defense Posture, GDP,Strategy)
de Estados Unidos.
2.Parálisis
presidencial latinoamericana
El Blitzkrieg (guerra
relámpago) de Washington, ejecutado mediante el golpe militar
en Honduras y las bases en Colombia, les ha arrebatado la iniciativa
estratégica a los Presidentes latinoamericanos, hundiéndolos
en una parálisis estratégica. Desde hace cinco meses han
sido incapaces de enfrentar la ofensiva estratégica imperial
con una contraofensiva estratégica propia, limitándose
a una política confusa de reacciones aisladas y tácticas.
3. Cero coordinación
defensiva ante la agresión
Su desunión
y appeasement (conciliacionismo) ante la política monroeista
de Obama-Uribe se puso nuevamente de manifiesto en la última
semana, cuando Hugo Chávez convocó a prepararse para
la guerra; Ecuador, en una decisión incomprensible e incalificable,
restableció relaciones bilaterales con Uribe, reactivó
la Comisión Binacional de Frontera (Combifron) y anuló
las órdenes de detención contra el ex Ministro de Defensa
Santos y el general Padilla, mientras que Brasil propuso la creación
de una comisión de vigilancia fronteriza (rechazada
por Chávez). ¡Cero sintonía, cero coordinación
ante una Declaración de Guerra del Imperio!
4. Golpe militar:
instrumento fundamental para destruir al Bolivarianismo
El golpe militar,
con su coadyuvante mediático, se ha convertido en el instrumento
predilecto imperial para destruir el Bolivarianismo. Tan solo en los
últimos siete años ha habido cuatro: 2002, en Venezuela;
2006, dos intentos en Bolivia; 2009, en Honduras. Los futuros golpes
están planeados para Paraguay y Venezuela. Su ejecución
en Venezuela está orgánicamente vinculada a las bases
militares en Colombia.
5. Tres escenarios
de destrucción de Chávez a partir de las Bases
5.1 El primer escenario
para la destrucción de Hugo Chávez se ilustra mejor con
una experiencia sandinista. En una noche de conversación con
Daniel Ortega y Miguel d´Escoto, hablamos de los aciertos y errores
de la estrategia militar sandinista, para contenerlas hordas de 16.000
paramilitares contras, armadas por el criminal de guerra
Ronald Reagan, en Honduras. En cierto momento de la guerra, el Ejército
Popular Sandinista (EPS) persiguió a los contras
a Honduras, para destruir su logística de retaguardia. Fue entonces,
cuando Daniel recibió una llamada de Washington en la cual se
le decía lo siguiente: En este momento, la 82ª División
Aero-transportada está abordando los aviones. Si ustedes no se
retiran de inmediato a Nicaragua, en pocas horas aterrizará en
Honduras.
Esta es la principal
función de las bases colombo-estadounidenses para la destrucciónde
Hugo Chávez: proporcionar el paraguas militar, debajo del cual
los paramilitares pueden destruir la infraestructura venezolana, sin
que la Fuerza Armada venezolana pueda golpear su retaguardia en Colombia.
5.2 El segundo escenario
es el del golpe o la insubordinación militar. Las bases significan
que cualquier conflicto bélico entre Colombia y Venezuela, aún
los sembrados por Obama-Uribe, implican un posible choque
directo con fuerzas militares gringas en una guerra convencional que,
obviamente, no se puede ganar. Los expertos militares, desde Cuba hasta
China, coinciden en que una agresión convencional de Washington
contra un pequeño país significa la destrucción
inmediata de su fuerza aérea y naval, y la destrucción
posterior de su ejército convencional de tierra.
La amenaza de un
conflicto convencional, basado en la doctrina militar estadounidense
de post-guerra fría (1996), shock and awe, dividiría a
la Fuerza Armada Bolivariana, con una fracción dispuesta a combatir
y otra, a no-inmolarse. La fracción no-dispuesta a inmolarse,
apoyada masivamente por la Iglesia, los medios privados, el 40% de la
población que está en contra de Hugo Chávez y la
derecha mundial, procuraría un golpe de Estado o se declararía
en rebeldía. Las únicas Fuerzas Armadas latinoamericanas,
que tienen la conciencia política y la cohesión interna
para frustrar ese ardid de guerra psicológica, son las gloriosas
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y, hasta hace veinte años,
el glorioso Ejército Popular Sandinista (EPS), nunca derrotadas
ni intimidadas por el monstruo militar del Norte.
5.3 El tercer plan
destructivo, el Plan A, que Washington prioriza en la implementación
paralela de los tres, es conocido en la doctrina militar gringa como
decay y default (descomposición y colapso). Esa estrategia
de largo plazo trata de producir el colapso social, sin destrucción
militar masiva. Esto significa en el contexto actual, procurar la derrota
de Chávez en las contiendas electorales del próximo añoy
2012, mediante una campaña de humillaciones fácticas (tipo
Zelaya-Aristide-Manley: impotencia ante Washington; incapacidad
mental, H. Escarrá), amenazas militares, sabotajes y asesinatos
paramilitares, sincronizados con errores endógenos del gobierno.
6. Hugo Chávez
perderá el poder si no cambia su modelo de gobierno
El Plan A
de Washington tiene posibilidades de ser exitoso por las siguientes
razones: hay un bloque opositor social que abarca el 40% de la población;
sobre esa plataforma Washington tratará de aprovechar las crecientes
fallas gerenciales del Estado, como los racionamientos de electricidad
y agua; la incontrolable inflación de 30%; la rampante delincuencia;
la impunidad de 400 asesinatos de líderes campesinos; la corrupción
e ineficiencia del Estado y el discurso oficial cada vez más
vacío. Si a este panorama se agrega la posibilidad de una guerra
con Colombia-Estados Unidos, ¿Que sectores del electorado indeciso
y centrista votará el próximo año por el partido
del Presidente?
7. ¿Quién
puede convencer a Hugo Chávez de la necesidad del cambio?
Hay dos aspectos
trágicos en este proceso:
a) Washington ha
adecuado su estrategia subversiva decay y default tanto al modelo de
gobierno presidencial 2003-8, que este modelo hoy le es funcional;
b) El Presidente
no escucha las voces de alarma, tal como no las escuchó antes
del golpe de Estado del 2002.
El sujeto por excelencia
para convencer al Presidente de la urgente necesidad de evolucionar
su modelo de gobierno, es, por supuesto, el partido de gobierno (PSUV).
Pero, este Partido, afirmó en agosto de este año el Gobernador
de Portuguesa, Teniente Coronel Wilmar Castro, revolucionario bolivariano
de muchos años---tres de ellos en la cárcel--- está
controlado por una elite que le tiene culillo (miedo-HD) al pueblo,
impidiendo la crucial conversión de poder popular en gobierno
popular. Esa elite no solo tiene miedo al poder popular, sino
también al presidencial, hecho por el cual no cumple ninguna
función de vanguardia o colectivo deliberante crítico
frente al poder presidencial.
Cooptada la nomenclatura,
sería pensable que líderes históricos revolucionarios,
como Wilmar Castro, José Vicente Rangel, Jorge Giordani, Alí
Rodríguez et al, hablen en grupo con el Presidente para hacerle
ver que el Titanic va otra vez hacia el iceberg.
Los movimientos
sociales serían otro interlocutor político posible del
Presidente; pero, al no tener una coordinación nacional, no pasan
el umbral de poder necesario para ser aceptado como interlocutores.
Y lo mismo sucede con los intelectuales. Agotado el escenario interno
queda un solo actor externo capaz de convencer a Hugo Chávez;
el decano de la Revolución latinoamericana: Fidel.
8. Las tres opciones
del futuro latinoamericano
Ante la de facto
Declaración de Guerra de Obama, los presidentes y pueblos latinoamericanos
tienen tres opciones estratégicas. 1. Resignarse ante la Doctrina
Monroe, encubriendo con discursos antiimperialistas la sumisión.
2. Aceptar por ahora la imposición con el argumento de que hay
que esperar unacorrelación de fuerza más idónea
para enfrentar a Washington. 3. Jugarse el todo por el todo y organizar
un frente militar entre Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, que implemente
un sistema integral de inteligencia electrónica y defensa aérea
en las tres fronteras terrestres de Colombia.
Tal medida tendría
tres ventajas: a) constituye una fuerza de disuasión militar
real ante Uribe y Obama; b) es la expresión fáctica más
fuerte posible de la doctrina romana del qui desiderat pacem, praeparet
bellum (quién quiere la paz, prepárese para la guerra,
Vegetius: Epitome rei militaris); c) es el único poder real de
negociación político-militar con Obama que tiene América
Latina.
Esas parecen ser
las disyuntivas del futuro. Como los presidentes posiblemente no las
pueden explicar con la claridad necesaria, por razones de Estado y,
por otra parte, los pueblos necesitan conocer sus alternativas para
tomar decisiones adecuadas a sus intereses y valores, es tarea de los
intelectuales independientes fomentar este transcendental debate.
Lo que no es aceptable
es que continúe el silencio sobre la descoordinación y
parálisis estratégica en las filas de los presidentes.
Sin la unidad entre los Estados, y entre los Estados y los pueblos,
sobre la base de la conciencia, no se puede ganar esa guerra.
* Heinz Dieterich,
académico marxista-leninista alemán residente en México,
muy cercano al dictador vitalicio Fidel Castro y al coronel golpista
Hugo Chávez Frías.
.
|