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DEL POR QUÉ
LAS BUENAS NOTICIAS
TAMBIÉN PUEDEN SER MALAS
Por Abel German
*
Columnista
España
La Nueva Cuba
Noviembre 5, 2009
Hay noticias que,
siendo buenas, pueden ser malas. O, por lo menos, inquietantes. Ésta
es una de ellas:
Gustavo E. Pardo (Cubanet.org).- Con la asistencia de 28 personas, quedó
inaugurada este 27 de octubre, en la vivienda de Yoani Sánchez,
la primera Academia Bloguer de Cuba.
La señora Sánchez pronunció las palabras de apertura
de este centro de estudios, dedicado a la formación de los blogueros
cubanos que ya tienen o intentan abrir nuevos blog.
El plan de estudios, además de las técnicas especificas
del blog, abarca disciplinas como el periodismo, la antropología,
la jurisprudencia. El primer ciclo de estudios tendrá una duración
de tres meses.
Los talleres iniciales fueron impartidos por el periodista Reinaldo
Escobar, el abogado Wilfredo Ballín, el fotógrafo Claudio
Madam y Yoani Sánchez.
Me explico. En principio debemos dar un fuerte aplauso a estos compatriotas
que impulsan una iniciativa de tal calibre en la tercera cárcel
para periodistas del mundo.
En segundas, sin embargo, se precisan algunos subrayados. Para empezar,
pensemos en por qué algo así es noticia digna de colocar
en Internet. ¿Puede haber otra razón que no sea la evidente:
que se trata de la inauguración de la primera (y quizá
la última) Academia Bloguer no gubernamental de, como dije, la
tercera cárcel para periodistas del mundo?
Hay pues, sobre todo, una razón de oportunidad y de lugar.
Para explicarme mejor, otra cita. Ésta del Comunicado de Prensa
que Reporteros sin Fronteras hizo público el pasado martes 20
de octubre de 2009. Una cita que, como suele decirse, no requiere comentarios.
Sólo Cuba (170º), inamovible dictadura del continente donde
la libertad de prensa es inexistente, lo supera (en alusión a
Venezuela, al cual se refería en el párrafo anterior)
en las profundidades de la clasificación. Las escasas esperanzas
suscitadas por el acceso oficial de Raúl Castro a la presidencia,
en febrero de 2008, se perdieron rápidamente. Dos nuevos encarcelamientos,
llevando a 25 el número de periodistas detenidos en la isla,
frecuentes bloqueos de sitios e interpelaciones a blogueros muestran
de forma más general una ausencia de evolución de la situación
de los derechos humanos y de las libertades.
Con esto se explica esa razón y, de paso, se redondea, por así
decirlo, la idea respecto de la causa de esa inquietud a que me refiero
al principio. Causa que podemos resumir en un término manido:
contexto.
Si comparamos, es evidente que el fenómeno bloguer no estatal
cubano (porque el estatal, ¡no faltaba más!, también
existe) ha tenido una repercusión internacional que no se ha
visto, ni remotamente, en el fenómeno de la prensa independiente.
¿Por qué? El factor decisivo tal vez sea de índole
material. Me refiero al soporte mecánico utilizado en cada caso.
De la máquina de escribir y el teléfono de toda la vida,
ellos, los blogueros, han pasado al ordenador y el espacio virtual modernos.
Con lo que han ganado inmediatez, alcance, independencia "logística"
y, en consecuencia, cierta auto protección. Algo que logran,
claro, con un poco de dinero convertible para pagar el acceso y otro
poco de habilidad para hallar las fisuras en el control del régimen
sobre la red.
Los periodistas independientes, en cambio, son (paradoja aparte) más
dependientes. No es lo mismo hacer funcionar una agencia de prensa,
ni siquiera trabajar como free lance, que actuar en solitario dentro
de un blog personal. En este caso el producto circula de inmediato,
sin otra dinámica que la de producirlo y enviarlo directamente
al consumo a través de ese medio que funciona como propio, mientras
que en el primero el trabajo tiene que llegar a los medios de comunicación,
para lo cual necesita sortear múltiples barreras; la primera
de las cuales es precisamente el aislamiento.
Esto no significa, sin embargo, que los blogueros cubanos no estatales
lo tengan fácil. A los que observamos el fenómeno desde
lejos nos asombra y admira lo que hacen. Pero también nos plantea
algunas dudas. Nos preguntamos, por ejemplo, ¿por qué
el régimen los deja fortalecerse; les permite el acceso a los
hoteles donde pueden conectarse; y, ahora mismo, consiente que se reúnan
28 personas para inaugurar esa Academia?
La respuesta no es sencilla. Para intentar explicarlo tengo que volver
a lo que dije: hay una razón de oportunidad y de ventaja en el
soporte utilizado que he dicho. ¿Para qué necesitarían
(los blogueros) a, por ejemplo, Radio Martí? ¿O cobertura
diplomática, incluyendo la de la Oficina de EE UU, que les facilitase
el acceso a los medios de comunicación y obtener la base material
requerida, si hoy es legal poseer un ordenador y, siempre que se pague
con moneda convertible, conectarse a la red; es decir, al medio de comunicación
que precisan? El riesgo, pues, de que el régimen pueda calumniarlos
acusándolos, pongamos por caso, de mercenarios al servicio del
enemigo, es mínimo. Si no nulo.
El paralelo entre el periodismo independiente y el movimiento bloguer
nos lleva, pues, a una conclusión básica: Los blogueros
son, por así decirlo, más escurridizos y, a la vez, más
visibles. La Seguridad del Estado no tiene muchos sitios por donde sujetarlos,
ni manera para sujetarlos sin que el mundo los vea.
Con todo, sabemos que en un régimen totalitario no es posible
actuar impunemente de espaldas y, mucho menos, en contra de ese régimen.
¿Por qué entonces los blogueros lo hacen? ¿Por
qué entonces aún podemos leer buenas noticias como la
que comento? ¿Será acaso (y he aquí una pregunta
que puede parecer insidiosa) que ese movimiento es sólo una maniobra
del propio régimen para maquillarse?
La respuesta a la última pregunta es no. Rotundamente no. En
cuanto a las otras, es elemental que el régimen está intentando
asimilarlos. Y, si leemos los hechos más recientes entre líneas,
comprendemos que lo está logrando.
Un ejemplo: La tolerancia de este movimiento, la nueva Academia incluida
(por más que esté por ver su futuro), ¿no parece
un argumento a favor del Ministro de Relaciones Exteriores español,
el señor Moratinos, que recientemente visitara la isla? ¿No
parece un "regalo" del régimen por haberse reunido
con esposas de los espías cubanos encarcelados en Estados Unidos
y no con las Damas de Blanco, varios de cuyos esposos están encarcelados
precisamente por ejercer un periodismo independiente? ¿No parece
que el régimen "paga" con las monedas que tiene (cierta
aparente "tolerancia" y varios presos políticos) por
la promesa de que España utilizará su mandato en la Unión
Europea para apoyarlo? Eso y los dos presos políticos liberados
al final de su visita, ¿sugieren otra cosa? ¿Acaso el
señor Moratinos trajo algo más en la cartera?
Y, al margen de otros que quizá se me escapen, hay un último
enfoque posible. Los periodistas presos constituyen, más allá
del uso que haga de ellos, un lastre político que el régimen
necesita justificar. La receta que aplica a los blogueros, cuyo hostigamiento
por ahora, según constata Reporteros sin Fronteras, se reduce
a simples "bloqueos de sitios e interpelaciones", establece
per se una distancia con la prensa independiente; y esa distancia aporta
material a la justificación antedicha. Muchos, al percibirla,
aceptarán (o confirmarán lo ya aceptado) que los periodistas
presos no están presos por ejercer un periodismo independiente
del oficial, sino por trabajar a sueldo para EE UU. El cuento, en definitiva,
que se creen no pocos en todo el mundo, y que explica la relativa indiferencia
con que se contempla, si es que se contempla, el inconcebible martirio
que padecen estos cubanos únicamente por ejercer un derecho del
que goza la inmensa mayoría de los ciudadanos del mundo. Incluso
casi todos los que hoy les vuelven la espalda.
Lo dicho: las buenas noticias también pueden ser malas o, por
lo menos, inquietantes. Sobre todo si provienen de un país regido
por una dictadura que, dictadura al fin, lo asimila todo; hasta aquello
que debiera perjudicarle.
* Abel
German (Morón, 1951). Escritor y periodista cubano. Ha publicado "El día
siguiente de mi infancia" (Editorial Letras Cubanas); "Cubo de Rucbick"
(Editorial Unión) y "Curiosidades" (Ediciones Extramuros). También ha
publicado poemas en revistas culturales cubanas, mexicanas y colombianas,
así como en antologías de México y Cuba. Trabajó en la Agencia
de prensa independiente "Cuba Press" desde su fundación como editor y
articulista, colaborando, entre otros, con Radio Martí, Cuba Free Press,
Cubanet y Revista HC de la Fundación Hispano Cubana. Actualmente se encuentra
exiliado en España.
Fuente
Proyecto Sukhoi T-60s -
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