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¿DIALOGO O NEGOCIO?
"
Cansado del que predica
Según como sople el viento
"
W. Chirino
Por el Dr. Eduardo Vidal Franco *
Presidente
Movimiento Popular Cubano
España
Colaboración
La Nueva
Cuba
Mayo 27, 2009
El pasado 19 de
Mayo se celebró en Madrid un acto sobre Cuba organizado por UP
y D. Los ponentes invitados fueron Doña Blanca Reyes, como representante
de las Damas de Blanco, Carlos Paya Sardiñas representando al
Movimiento Cristiano Liberación (MCL), según él
desde 1992, y Ernesto Gutiérrez Tamargo a nombre de la Federación
Española de Asociaciones Cubanas (FECU).
En dicho encuentro, los dos últimos ponentes defendieron lo bueno
del diálogo con el gobierno castrista (entiéndase con
la dictadura), lo novedoso que era, pues incluía al exilio y
los buenos resultados que nos traería, garantizando la protección
hacia los miembros del poder actual; incluso se atrevieron a recalcar
con cifras el apoyo mayoritario de esta propuesta dentro de la oposición.
Por supuesto ninguna de estas comparecencias fueron apoyadas por el
Movimiento Popular Cubano que presido; muy al contrario, mi voz, quizás
disonante en la actividad, fue para defender otras posturas, dejando
claro que ninguno de los tres invitados por la UP y D para nada representaban
a la mayoría de los opositores cubanos.
Permítanme estas reflexiones:
El diálogo, según definición, es una modalidad
del discurso oral y escrito en la que se comunican entre sí dos
o más personas, en un intercambio de ideas por cualquier medio.
Semejante aproximación delimita extraordinariamente lo que traduce
esta acción humana, sin embargo, en mi opinión, no siempre
trae consigo resultados que fomentan el crecimiento de las personas,
como los diálogos espeluznantes entre criminales, pederastas,
violadores y cuantos adjetivos sirven para identificar la maldad humana.
En los casos anteriores nos sentimos horrorizados, pero parece ser que
en materia política de manera frecuente se tiende a ser tolerante,
e incluso a apoyar, acciones tan delictivas e incuestionables como el
diálogo con liberticidas, tiranos que secuestran la dignidad
de un pueblo, corruptos y asesinos que ostentan el poder.
En nuestra Patria, secuestrada por la ilegalidad desde 1952, y especialmente
desde la implementación del Crimen Castrismo, los atropellos
sistemáticos a nuestros derechos fundamentales constituyen el
día a día de nuestro pueblo. Nadie cuerdo, decente y serio
se atrevería a negar que los Castro y compañías
tienen las manos manchadas de sangre, aunque gocen de complacencia por
la llamada opinión pública y la legalidad internacional.
Claro que, todo cubano que ha intentado denunciar a esta dictadura algún
castigo ha conocido.
Mientras escribo, me vienen a la mente los indefensos campesinos de
nuestras montañas asesinados mediante juicios sumarísimos,
tutelados por el mito-delincuente de Ernesto Guevara de la Serna; los
paredones masivos en la Cabaña y en Santiago de Cuba; las torturas
de los presos políticos -su desatención prolongada hasta
la muerte en soledad de muchos de ellos-, las vejaciones a sus familiares.
No puedo olvidar el dolor de la madre de Boitel ante su inmolación
por defender nuestros derechos, ni las masacres en alta mar sobre quienes
trataban de escapar del infierno Fidelista. Entre las aguas oscuras
de nuestro mar todavía contemplo el espíritu inocente
de los niños asesinados en el hundimiento del remolcador 13 de
marzo. Tengo el testimonio del fallecido invidente Pachi, como uno de
los plantados en la ciudad que compartimos, hasta que Cuba fuera libre.
Creo que faltan muchos hombres y mujeres, víctimas todos, en
esta pequeña mención.
Y quedan los vivos, los que se mantienen en primera línea en
la lucha, como los Hechemendía en Boniato que nunca han mencionado
negociar con sus verdugos; los Antúnez y Bicet, reivindicando
la no complacencia con el régimen y la desobediencia civil. Y
todas, de una u otra manera, esperando nuestro apoyo desde el exilio.
¡Que decepción para ellos! Cuán traicionados se
sentirían cuando el 20 de mayo, mientras un grupo de cubanos
nos manifestábamos frente a la Embajada Castrista para recordar
el día de nuestra República, denunciar a los criminales
y pedir libertad para los presos políticos, ya estaba tejido
entre bastidores, un nuevo reconocimiento al gobierno de la isla. En
pocas horas se publicaría una oferta de diálogo con los
tiranos, presentada en la Oficina de intereses de Cuba en EU y en el
MIINREX de Cuba.
Siempre he defendido el derecho al respeto de todas las propuestas,
como exijo respeto por los que no compartimos algunas como el diálogo,
sin que nos tachen de duros extremistas, por un punto de
vista diferente, aunque los términos sean muy vendibles para
algunos intereses políticos y personales. Para nosotros está
claro que la extrema represión, la fuerza y la dura violencia
la aplican aquellos con los que desean dialogar.
Pienso, que nuestros muertos y encarcelados necesitan que denunciemos
y aislemos a sus verdugos, no el acercamiento a ellos.
Pienso que esta oferta es darle legitimidad a quienes no la tienen,
es premiar a estos miserables, y sobre todo es trasmitirles a nuestros
compatriotas que nada se puede hacer frente a la maldad, que no sea
charlar, dialogar y comulgar con sus excesos.
Pienso que los que se rinden ante un supuesto diálogo, no hablan
en nombre de las víctimas de estos cincuenta y tantos años,
así como ningún grupo, movimiento o proyecto tienen autoridad
y legalidad para hablar a nombre del pueblo cubano, y menos reconocer
a la dictadura como representante del mismo.
Pienso que en mi nombre, como simple cubano no pueden hablar, y espero
que lo más pronto posible cambien el rumbo para unir fuerzas
en torno a la Libertad de la Patria que pasa de manera esencial por
derrotar al Castro-Comunismo en igualdad de condiciones, entre todos
los que nos oponemos a ese nefasto régimen de la Habana.
Por Cuba para los cubanos.
* El Dr. Eduardo
Vidal Franco, exiliado cubano residente en España; es Presidente
Movimiento Popular Cubano
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