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CON EL AGUA AL CUELLO

Por Oscar Espinosa Chepe
La Habana
PayoLibre.com
Distribuye:
Puente Informativo de Angelica
Mora
Especial para La Nueva Cuba
Nueva York
E.U.
La Nueva Cuba
Junio 2, 2009
Nuevos elementos reflejan que la situación económica
y social de Cuba se podría tornar más delicada en los
próximos meses. Algunos datos publicados sobre las dificultades
en la agricultura, el transporte, las finanzas externas y el consumo
energético confirman esa presunción. A ello contribuyen
también las declaraciones de personalidades oficiales, como Francisco
Soberón, Presidente del Banco Central, quien ha lanzado la consigna
de ahorro o muerte, sobre la cual el diario Granma ha subrayado
que no se trata de una exageración, dados los efectos de la crisis
mundial sobre una economía ya seriamente dañada por 20
años de Periodo Especial y los impactos de huracanes.
También Marino Murillo, vice primer ministro a cargo de Economía
y Planificación, vaticinó que el PIB en 2009 crecerá
algo más del 2,0% frente al 6,0% establecido en el Plan, mientras
el oficialista Centro de Estudio de la Economía Cuba ha sido
más pesimista al estimar un decrecimiento de hasta -0,5%.
En términos más realistas, si se producen cortes de electricidad
similares a los años 1990, la caída del PIB podría
ser mucho más pronunciada por el impacto sobre la producción
y los servicios, así como, por supuesto, en el ya menguado consumo
de la población.
Esto refleja la gravedad del panorama económico y las perspectivas
de un porvenir muy incierto. Realmente lo presenciado actualmente en
Cuba se debe a la falta de toma de decisiones, que hubieran permitido
prepararse para afrontar las incidencias de la crisis mundial, y paliarlas
en determinado grado.
Ahora se habla de ahorrar, muy especialmente en los componentes energéticos,
cuando se conoce que desde hace muchos años el país pierde
impresionantes cantidades de electricidad por las malas condiciones
del sistema de transmisión y distribución, que ha llegado
a representar en determinados años hasta el 19,6% del total producido
(en 1958 fue de 8,7%); muy por encima de los límites permisibles
que en ningún momento deberían sobrepasar el 10,0%. En
2008, de acuerdo con datos oficiales, las pérdidas ascendieron
a 2 923,8 Gigawatts hora (GW.h), el 16,3% de lo generado, lo cual es
igual a la producción de varias termoeléctricas de 250
Megavatios (MW)*, teniendo en consideración que un GW.h representa
1000 MW.h.
El agua bombeada para consumo industrial y humano también se
pierde en un 60,0%, según cifras oficiales. Es cierto que desde
hace unos meses se realizan obras en algunas ciudades para reparar parcialmente
las conductoras, pero para solucionar el problema total pasarán
años.
Se añade el calamitoso estado de la estructura productiva y del
sistema habitacional, agravadas ambas por los destrozos causados por
los huracanes, por lo que, como recientemente señalara el Presidente
Raúl Castro, cuando azotan fenómenos naturales
los daños materiales siguen siendo considerables, debido a las
vulnerabilidades acumuladas en casi todos los sectores y en la infraestructura
del país
.
En la priorizada Capital, según ha publicado recientemente el
semanario Tribuna de la Habana, más del 75,0% de la superficie
pavimentada requiere una urgente reparación, lo cual además
de provocar accidentes automovilísticos y la acelerada destrucción
de los vehículos, también genera consumo extra de combustible
por desvíos y a causa de que el transporte no puede transitar
con la velocidad óptima.
Los problemas acumulados son enormes, si se analizan otras esferas productivas
y de servicios con equipamiento anticuado, poco eficiente y altamente
consumidor de energía, a lo que se agrega un gran descontrol,
que en un país llevado a la miseria coadyuva a la proliferación
del desvío (robo) masivo del combustible para el mercado negro.
Actualmente 4.5 galones de diesel o gasolina regular (17 litros) vendidos
en pesos libremente convertibles (CUC), representan 425 pesos moneda
nacional, cuando el salario medio es de alrededor de 414.
Por otra parte, los llamados a la conciencia de los trabajadores a ahorrar
ya están gastados debido a la reiteración durante decenios,
mientras la burocracia ha derrochado a manos llenas. Los obreros y empleados
cubanos no se sienten propietarios de nada, pues jamás se ha
contado con ellos, a no ser para exigirles y explotarlos mejor.
Las direcciones de los centros laborales se forman con personas para
cuya selección no se tiene en cuenta la capacidad y la experiencia,
sino el grado de clientelismo político. La práctica ha
sido promover la mediocridad, mucho más fácil de moldear
bajo los estrictos cánones políticos del régimen,
al igual que en otros sectores de la sociedad, comprendidos el periodismo
y otras labores intelectuales. Esta práctica ha promovido el
oportunismo, altos índices de ineficiencia y carencia de creatividad,
lo cual constituye un formidable valladar para el uso adecuado de los
recursos y el desarrollo económico y social.
En este contexto es imposible que los problemas que afronta y tendrá
que solucionar el gobierno puedan resolverse, si no se va a la raíz
del problema, que no es otro que la aplicación de un sistema
económico, político y social que ha conducido a la desastrosa
crisis, cuyas nefastas consecuencias pervivirán muchos años
después de comenzarse las rectificaciones, como consecuencia
de decenios de desgobierno.
Existen grandes diferencias entre los problemas que hubo en Cuba republicana
hasta 1959, causados por malos gobiernos, y la situación actual.
A pesar de los muchos males prevalecientes en esos 57 años, siempre
existió una sociedad civil defensora de la identidad nacional
y, no obstante los altos niveles de corrupción gubernamental,
la mayoría de los cubanos mantuvo los esfuerzos por lograr una
Cuba mejor y el adecentamiento social, por el orgullo de ser cubano
y la autoconfianza en que se saldría adelante.
En los últimos 50 años, por el contrario, además
de la destrucción sistemática de las estructuras económicas,
del tejido social y hasta de la composición demográfica,
están presentes daños muy serios infligidos al concepto
de identidad y soberanía, creándose una permisible ética
en el marco de una revolución que ha incumplido sus promesas
de mejoría, en la que la doble moral, el egoísmo y la
corrupción rampante se ha enraizado. Esto constituye el reto
más importante a superar por el pueblo cubano.
Con esta amalgama de problemas de todo tipo habrá que enfrentar
en los próximos meses el acrecentamiento de la crisis.
1 Megavatio
= 1000 Kilovatios
* Oscar Espinosa
Chepe es Economista y Periodista Independiente en Cuba. Ex preso político,
liberado con licencia "extra-penal".
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