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LA
REVOLUCIÓN ENERGÉTICA
SE QUEDA SIN ELECTRICIDAD
Por Miriam Leiva
La Habana
PayoLibre.com
Distribuye:
Puente Informativo de Angelica Mora
Especial para
La Nueva Cuba
Nueva York
E.U.
La Nueva
Cuba
Junio 2, 2009
El sobre
consumo de electricidad en los primeros cuatro meses de 2009 se ha convertido
en el pretexto del gobierno para ir acostumbrando a la población
sobre la aproximación de mayores penurias. Durante ese período
se consumió 40 000 toneladas de combustible adicionales a lo
establecido en el plan, para un crecimiento del 10,0% en el área
estatal y 1,2% en el sector residencial, según ha informado la
Empresa Eléctrica.
De continuar la tendencia, se tendría que importar 250 000 toneladas
adicionales de combustible para generar electricidad, lo cual no sería
posible por la disminución de los ingresos y la difícil
obtención de créditos internacionales debido a la crisis
económica mundial, según plasmó la prensa oficial.
No se menciona que Venezuela recibe significativamente menos petrodólares
por la caída del precio del oro negro, y que las entradas cubanas
por servicios a ese país ya no compensan el déficit del
intercambio de bienes en general.
Se ha dispuesto la ejecución de un plan en cada centro de trabajo
y, donde se sobrepase el consumo establecido, se cortará el suministro
hasta que se tomen las medidas de ajuste. Se plantea que según
las entidades estatales se mantengan dentro de los planes, disminuirá
la amenaza de afectar a la población. No obstante, se aplicarán
también fuertes sanciones a las personas que realicen fraude
eléctrico, lo cual se reflejó en el 10,0% de las viviendas
inspeccionadas en el país. Roberto López, miembro del
Secretariado del Comité Central del Partido Comunista responsabilizó
a las autoridades en los territorios con procurar no afectar a la población
ni el correcto funcionamiento de la economía.
Esta tétrica situación con la energía eléctrica
se echa sobre las espaldas de los trabajadores, con medidas punitivas
de muy cuestionada justicia. Si los centros productivos consumen en
exceso puede deberse a la deficiencia de las redes eléctricas,
la demanda mayor por la vetustez de los equipos, reparados con inventos
de piezas de repuesto, y la atrasada tecnología.
Ciertamente, en muchos lugares se derrocha electricidad por negligencia;
no es extraño ver luces y equipos encendidos innecesariamente.
Pero los cortes de electricidad en los centros de trabajo deben tener
en cuenta las necesidades productivas, así como la relación
del cumplimiento de los planes con el salario de los trabajadores.
Ha sido el sobre consumo de electricidad oportunidad aprovechada por
el Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo,
para colar la información de que la contracción
mundial repercute en los renglones del país y en una disminución
de ingresos por visitante del turismo, lo cual hace estimar el comportamiento
del PIB por encima del 2,0% y no en un 6,0%, como se pensó inicialmente.
En realidad, ya el oficial Centro de Estudios de la Economía
Cubana había vaticinado la posibilidad de un decrecimiento del
PIB hasta -0,5%, lo cual era previsto incluso en mayor cuantía
por estudiosos nacionales y extranjeros.
Igualmente en las calles cubanas corrían las bolas
(comentarios populares que se sospecha son lanzados por fuentes oficiales),
de que empezarían los apagones y el transporte disminuiría
considerablemente por carencia de combustible. Ya en La Habana y pueblos
del interior del país se aprecia la reducción de los viajes.
Así comienza la preparación psicológica de la población
para el regreso a los años 1990, cuando irrumpió el Período
Especial, que en lugar de eliminarse, se reforzará ahora por
la ineficiencia de los gobernantes cubanos para aprovechar las subvenciones
venezolanas en inversiones productivas.
El pueblo está más atenazado que entonces. Desde 2005,
luego de los acuerdos del ALBA, comenzó la Revolución
Energética. Los cortes de electricidad se resolverían
con la importación y emplazamiento de miles de grupos electrógenos
que funcionan con combustible diesel, y no se construyeron termoeléctricas
que generan con mayor eficiencia y menor gasto. El petróleo cubano
es muy pesado y no proporciona el diesel.
Como solución para ahorrar
se exigió al pueblo el
cambio a cocinas, ollas de presión y arroceras eléctricas
(hasta entonces no se vendían en las tiendas de divisas porque
se consideraban muy gastadoras), así como la sustitución
de los viejos refrigerados norteamericanos de más de 50 años
de explotación por otros chinos y aires acondicionados altos
consumidores. En fin que cuando llegue el Período Especial Intensificado,
no se podrá cocinar y los pocos alimentos se echarán a
perder en el Coco (refrigerador cubano porque es blanco
y usualmente sólo tiene agua dentro).
Esta trágica experiencia ya se ha vivido durante los intensos
huracanes que han azotado después de iniciarse la Revolución
Energética, porque hubo que entregar los equipos sustituidos
y no se vende otro combustible. No sólo se repondrán las
casas caídas con madera y hojas de palmas como los bohíos
indígenas, sino que habrá que cortar marabú para
cocinar ¡al fin se encontrará mejor uso para la mala yerba!
¿El plan para dinamizar la economía y la producción,
dónde está? Al parecer esperando los cambios estructurales
y de concepto
que llegarán en algún momento de los
próximos 50 años vaticinados el 1 de enero de 2009, quizás
eso consideran los dirigentes del gobierno cubano. Lo que piense y sienta
el pueblo no parece preocuparles, mientras aguante los apagones a fuerza
de represión.
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Miriam Leiva, periodista independiente.
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