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LA BRUJA Y EL ESPEJO:
UNA BATALLA DE IMAGENES
Por Luis Grave de Peralta *
Luis Grave.com
Columnista
Lubbock
Texas
E.U.
La Nueva
Cuba
Junio 13, 2009
Una imagen vale más que cien palabras. Una buena imagen no tiene
precio y una mentira repetida mil veces se transforma en verdad han
sido los principios cardinales de las campañas de relaciones
publicas de la tiranía castrista. El problema es que Castro ya
no tiene imagen.
Muchos se preguntan por qué Castro no ofende a Obama. Castro
ofende a todo el que se le opone, entonces, ¿por qué no
ofende al joven y carismático presidente americano? No lo hace
porque el está consciente de que arriesga mucho si se atreve
a hacerlo. El viejo pícaro se esfuerza en retorcer la verdad
para tratar de negar los sólidos argumentos del graduado de Harvard.
Pero siempre pone cuidado en hacer una distinción entre el presidente
electo y el país del que es presidente. ¿Por qué?
Porque el secretario general de los comunistas cubanos, a diferencia
de los cubanos de a pie que mantiene desinformados en la isla, ve, escucha
y lee las mismas noticias que nosotros recibimos. El caudillo favorito
de Hollywood sabe muy bien que Obama goza de muy buena popularidad en
el mundo entero. Y eso le preocupa y le ocupa.
Como la bruja del cuento, el dictador narcisista siempre ha tratado
de destruir a todo aquel cuyo carisma él percibe como una amenaza
para su reino. No otra es la razón última de la muerte
de Camilo Cienfuegos o Arnaldo Ochoa. Por eso cayó en desgracia
Luis Orlando Domínguez. Por eso continúa preso el doctor
Oscar Elias Biscet, culto, carismático y mulato como el presidente
americano. Ya pasaron los tiempos en que el Don de la mafia de La Habana
podía posar como bandido "bueno" ante las cámaras
de sus admiradores. Ya a sus admiradores de Hollywood ni les pasa por
la mente la posibilidad de exhibir la deprimente humanidad del tirano
minusválido. Sus admiradores son fáciles de reconocer.
Cuando se refieren al viejo ídolo en decadencia sus añoranzas
afloran junto a las viejas fotos de archivo que nos muestran.
El mundo anquilosado, vetusto, maloliente del régimen cubano
no tiene una cara bonita. El mar de la felicidad del que hablaba el
bufón no existe. Como no tiene ninguna realidad la imagen difusa
del socialismo del siglo XXI que nos quiere vender el pícaro
venezolano. No por gusto la frase lapidaria ¿por qué no
te cayas? recorrió el mundo como un reguero de pólvora.
Así las cosas, el carisma de Obama constituye todo un desafío
para la sobrevivencia de la leyenda del bandido barbudo que fuma tabaco,
bebe café, y se pasea como un espectro moribundo por las calles
y campos de La Habana. Castro sabe muy bien que corre el grave riesgo
de alienar a todos sus fans de antaño si comete la estupidez
de ofender al nuevo y vibrante ídolo de la modernidad mundial:
Barack Obama, joven, culto, carismático y mulato como el doctor
Oscar Elias Biscet, preso en las cárceles castristas por culpa
del espejo mágico.
Así las cosas, el caluroso verano cubano sigue acercándose
irremediablemente. Todo parece converger en un coctel explosivo. Una
vetusta y paralizada dirigencia histórica atrapada es sus luchas
intestinas. Un pueblo cansado de tanta retórica vacía
e incapaz de poner la sal y los frijoles en la mesa. Un bufonesco Mussolini
tropical en apuros económicos. Un nuevo presidente americano,
joven, carismático, y rodeado de la aureola de lo nuevo y lo
desconocido. Un marchito ídolo en decadencia vacilando entre
atacar o no a la nueva estrella del firmamento. Y calor, mucho calor
en esas noches preñadas de irritantes apagones donde el sudor,
los mosquitos y el hambre alimentan las ansias del cubano por una vida
mejor y al que la asquerosa oscuridad del apagón le arranca de
sus entrañas el grito de guerra que tanto aterra a los tiranos:
¡libertad!, ¡libertad, ¡libertad!
*
Luis
Grave de Peralta Morell, Ph. D. Luis Grave de Peralta nació en
Holguín, Cuba, en 1957. Se graduó de Licenciado en Física
en La Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, en 1982. Allí trabajo
como profesor hasta 1989, cuando fue expulsado de su puesto de trabajo
por haber renunciado a su militancia en el partido comunista. En 1992
fue condenado a 13 años de prisión acusado de rebelión
por medios pacíficos. En 1996 fue deportado a Estados Unidos donde
realizó sus estudios de doctorado. Luis vive con su familia en
Lubbock, Texas, donde trabaja como profesor en el departamento de física
de Texas Tech University. Durante su cautiverio, Luis Grave de Peralta
fue reconocido como prisionero de conciencia por Amnistía Internacional.
Es el autor de tres libros acerca de la actualidad cubana titulados “La
Magia del Cariño”, “La Mafia de La Habana” (traducido
también al inglés y al portugués) y “Cuba,
Castro y el Rey Salomón”.
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