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Como en la historia del difunto que presenció su propio velorio, los organizadores del fallido entierro del Don de la mafia de La Habana no pueden dormir tranquilos. Ya son tres los siquitrillados de entre los designados para sustituir al muerto. El ex-ministro de relaciones exteriores, Felipito Pérez Roque, enseñó sus ambiciones de poder hace bastante tiempo cuando se apresuró a coger los micrófonos tras el primer desmayo de Fidel Castro en un acto público. El ex-primer ministro, Carlos Lage, se puso en mala con el Don cuando todo el mundo empezó a hablar de él como el hombre de los cambios en Cuba. Ahora le tocó el turno a Francisco Soberón, ex-presidente del Banco Central de Cuba y quien había sido identificado por ex-colaboradores del tirano como el tesorero personal de la familia Castro. Soberón sabe demasiado sobre la fortuna y los negocios de la mafia de La Habana por lo que es de esperar que los Castro se aseguren de que el ex-tesorero de la familia no los sorprenda un buen día dando una entrevista exclusiva a Oscar Haza desde la televisión de Miami.
Ni Ricardo Alarcón ni Ramón Machado Ventura tienen barba, pero a juzgar por la suerte de los otros tres, ambos deben estar poniendo las calvas en remojo. Preocupaciones similares deben estar pasando por las cabezas de Esteban Lazo y José Ramón Balaguer. Ellos cuatro y el hermanito Raúl son los sobrevivientes del ajuste de cuentas del difunto que no murió con los que podían sucederle. Raúl perdió su oportunidad de convertirse en el nuevo Don de la mafia de La Habana. Para lograrlo tenía que despojar a su hermano del único cargo que el moribundo reservó para sÍ mismo: el de secretario general del partido comunista. Como en la extinta Unión Soviética, en la actual legislación cubana no es el presidente sino el secretario general de los comunistas la máxima autoridad del país. Cierto es que Raúl hizo el intento al convocar al próximo congreso de los comunistas cubanos para Octubre de este año, pero se puso pesado porque su hermano no murió. Ya nadie habla del congreso comunista donde Raúl y Machado Ventura planeaban eliminar definitivamente el peligro del retorno al poder del intrigante mayor.
Las luchas intestinas (provocadas por los intestinos de Castro) dentro de la mafia de La Habana son una buena noticia para el pueblo cubano. Como resultado de ellas la familia Castro ha perdido a dos de sus más prometedores y experimentados jóvenes relevos. Cambiar al tesorero de la familia a estas alturas sin dudas facilita el trabajo al FBI en la búsqueda internacional de las cuentas privadas de la familia Castro. Y lo que es aun más importante, el supuesto retiro del tirano y una transición creíble de un hermano a otro se frustró desde el momento en que el muerto que no murió desautorizó las declaraciones públicas de su hermano y éste volvió a someterse a la autoridad del hermano mayor.
La mafia de La Habana está ante una difícil encrucijada. Por un lado, el creador de la riqueza familiar no acaba de morirse y su instinto natural de supervivencia lo empuja en una pendiente autodestructiva a eliminar a todos aquellos que pudieran sustituirlo. Por otro lado, no está claro que Raúl se haya doblegado de manera definitiva pues, a pesar de haber hecho mutis ante los desplantes de su hermano minusválido, la realidad es que Raúl no ha cesado de poner a sus hombres de confianza en las posiciones claves del gobierno. La reciente eliminación del conglomerado Cubalse a favor del grupo GAESA dominado por los viejos generales leales a Raúl es la última muestra de las luchas intestinas que socavan el futuro de la familia Castro. ¿Ocurrirá finalmente la colisión mortal entre los hermanos? ¿O decidirán finalmente por el bien de la familia nombrar a uno de sus hijos como el sucesor natural del reino de la mafia de La Habana?
No parece una tarea fácil para la familia Castro el seguir el ejemplo de Corea del Norte y transformar a Cuba en el segundo reinado comunista del mundo. Durante años el viejo dictador ha justificado el robo sistemático al pueblo cubano con justificaciones ideológicas poco compatibles con un régimen autocrático hereditario. Ni las caretas ideológicas del comunismo estalinista del siglo XX, ni el socialismo del siglo XXI del pícaro de Chávez y sus socios permiten justificar el saqueo de la riqueza pública por una realeza comunista. Los problemas de la familia Castro se agravan en la actual coyuntura internacional donde, por poner un ejemplo, la extrema izquierda latinoamericana se jacta de haber obtenido una victoria diplomática en la OEA que en realidad sólo ha trasformado a la dictadura cubana de ser el régimen excluido de las Américas en ser el único régimen autoexcluido del concierto americano de naciones.
Nada parece salirle bien últimamente al viejo tirano. La salud y la juventud lo han abandonado para siempre. El ajuste de cuentas con aquellos que debieron sucederle consume sus últimas energías. Las nuevas victorias contra ellos se transforman en incontrolable derrotas. ¿Quién es el próximo? es el pensamiento obsesivo de sus servidores más cercanos. Su estatus de caudillo favorito de Hollywood se tambalea ante el carisma del joven presidente negro americano. Va por lana y sale trasquilado en la OEA. Trata de presionar a Obama con la fábula de los 5 patriotas presos en el imperio y el presidente electo de la primera democracia del mundo le responde deteniendo dos nuevos espías confesos del régimen de La Habana.
Si, la mafia de La Habana está ante una difícil encrucijada. Múltiple factores tienden a converger en un coctel explosivo. El malestar creciente de los cubanos. La frustración de los viejos. La desesperanza de los jóvenes. El abrazo caluroso que recibe cada exilado cubano que regresa a su isla querida a llevar la ayuda necesaria a sus sufridos familiares. La rebeldía de los blogeros cubanos que decididos a no dejarse acallar luchan por su derecho a tener acceso a la internet. El incontenible arte irreverente. No coma tanta p coma andante. Si, Cuba vive tiempos de cataclismos. Múltiple factores tienden a converger en un coctel explosivo. Una vetusta y paralizada dirigencia histórica atrapada es sus luchas intestinas. Un pueblo cansado de tanta retórica vacía. Un bufonesco Mussolini tropical en apuros económicos. Un nuevo presidente americano, joven y carismático, pero desconocido. Y calor, mucho calor en esas noches de verano preñadas de irritantes apagones donde el sudor, los mosquitos y el hambre alimentan las ansias del cubano por una vida mejor y al que la asquerosa oscuridad del apagón le arranca de sus entrañas el grito de guerra que tanto aterra a los tiranos: ¡libertad!, ¡libertad, ¡libertad! * Luis
Grave de Peralta Morell, Ph. D. Luis Grave de Peralta nació en
Holguín, Cuba, en 1957. Se graduó de Licenciado en Física
en La Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, en 1982. Allí trabajo
como profesor hasta 1989, cuando fue expulsado de su puesto de trabajo
por haber renunciado a su militancia en el partido comunista. En 1992
fue condenado a 13 años de prisión acusado de rebelión
por medios pacíficos. En 1996 fue deportado a Estados Unidos donde
realizó sus estudios de doctorado. Luis vive con su familia en
Lubbock, Texas, donde trabaja como profesor en el departamento de física
de Texas Tech University. Durante su cautiverio, Luis Grave de Peralta
fue reconocido como prisionero de conciencia por Amnistía Internacional.
Es el autor de tres libros acerca de la actualidad cubana titulados “La
Magia del Cariño”, “La Mafia de La Habana” (traducido
también al inglés y al portugués) y “Cuba,
Castro y el Rey Salomón”.
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