|
LA VERDAD BAJO LA LUZ
Por Jorge Olivera Castillo
Sindical Press
La Habana
PayoLibre.com
Distribuye:
Puente Informativo de Angelica Mora
Especial para
La Nueva Cuba
Nueva York
E.U.
La Nueva Cuba
Junio 2, 2009
El interruptor
de la honestidad está activado. Nada queda en el anonimato. Para
afinar la visión, hay también espejuelos graduados y otros
accesorios que propician un bosquejo impecable.
¿En que sitio están esos valores éticos? ¿Dónde,
la moral, las normas de comportamiento civilizado, el famoso cuadro
en que la virtud lleva una corona de oro y diamantes?
Sigo tras la pista que me ha dado recientemente el periódico
Granma y supongo que las coordenadas son falsas. No encuentro esas distinciones
que presuntamente engalanan a la juventud cubana.
Puedo dar cuenta del amasijo de groserías, del desparpajo sexual,
de la irreverencia, del asalto perpetuo a la razón y al sentido
de la responsabilidad.
En primer plano flota la desidia y el amor a un materialismo cada vez
más distante de la sencillez.
En los rincones es que se divisan los bordes de la decencia y los pequeños
actos heroicos que nada tienen que ver con balas de fusiles, ni disparos
de morteros.
Ser portador de óptimos niveles de educación formal, es
hoy en Cuba algo raro que emerge entre las nubes grises de la marginalidad
y el ambiente corrupto que emponzoña todos y cada uno de los
nichos de la sociedad.
Lo audaz, destacable y desdichadamente relativo, viene dado en hacer
de la conducta diaria un ejemplo de ciudadano íntegro y respetuoso,
prudente y sin propensiones a abruptos desdoblamientos de la personalidad.
Eso no es lo visible cuando se dirige la atención a la mayoría
de las últimas generaciones crecidas dentro de un proceso político
con fachada de arcángel y designios pintados con los colores
vivos de la maldad.
La falta endémica de espacios para desarrollar el pensamiento
libre y la supresión de las capacidades para saltar las barreras
de la pobreza a través del esfuerzo genuino, han favorecido un
amoldamiento generalizado a las reglas dictadas por un partido que funda
su legitimidad en la absoluta obediencia, sin importarle costos y procedimientos.
Muchos de estos últimos afines al nazismo o tomados del no menos
siniestro legado estalinista.
Como producto de esa ecuación es que surge el descarrilamiento,
casi total, del pudor y otros accidentes a causa de una tripulación
perdidamente enamorada de la irresponsabilidad.
El uso y abuso de la doble moral, la exaltación de la chapucería
a partir de la extrema ideologización y el burocratismo rampante,
la trivialización de los símbolos patrios y los patrones
éticos a partir de su festinada reiteración en el primer
caso y por la fatal insistencia en la forja de un hombre nuevo en el
segundo, determinan los contornos de una decadencia de magnitudes inconmensurables.
La juventud cubana no puede actuar al margen de una corriente que rige
a nivel nacional y que en sí son resultantes de décadas
de improvisaciones, alardes experimentales y disparatados impulsos renovadores
sin o con escasos contactos, tanto con la realidad objetiva como con
su sostenibilidad en el tiempo.
Los más jóvenes no hayan referentes creíbles en
una iconografía estropeada por los martillazos de la politiquería.
Muy pocos se detienen en esos llamados al orden y a la corrección
de la escala de valores.
El daño está consolidado y se hace imposible pensar en
que la juventud asimile unos consejos totalmente divorciados de los
acontecimientos cotidianos basados en el robo, la corrupción,
el pillaje, el alcohol y el sexo como remedios contra la desesperanza,
el discurso hueco, la exhortación al sacrificio que se pierde
entre burlas y gestos obscenos, la violencia verbal y física
alentadas por la maquinaria ideológica del poder central.
Hay muchos detalles por mencionar en está caminata virtual por
los caminos de una república que mantienen atada y con una pistola
apuntándole a la sien.
La silueta de los secuestradores es perfectamente clara. No obstante,
por si acaso, tengo otra lámpara para ampliar el ángulo
de la luminosidad. Hombre prevenido vale por dos.
* Oscar Espinosa
Chepe es Economista y Periodista Independiente en Cuba. Ex preso político,
liberado con licencia "extra-penal".
.
|