Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 


LAPSUS MEMORIAE

LA DESVERGONZADA
MALA MEMORIA







Por Oswaldo Yañez *
Ciudad de La Habana
Analista
La Nueva Cuba
Mayo 13, 2008



De nuevo el desgobierno de España se convierte en cómplice de la tiranía castrista y se revela como su mejor valedor ante la comunidad internacional para perpetuarse en el poder, será preciso recordarle al mundo entero de lo que van a ser partícipes, parece que la frágil memoria es también un aliado de Castro II el Empecinado.

"Tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena.
Martin Luther King"

Los que apoyen al desgobierno cubano son cómplices por acción y por omisión de todos los atropellos a los derechos y libertades de los que el pueblo adolece; mientras los presos languidecen, enferman y mueren; al tiempo que miles de mis compatriotas se lanzan al océano y caen en manos de las mafias que trafican, en complicidad con la tiranía, con las ansias de libertad de todo el pueblo; en medio del dolor y la desgracia de todos los cubanos por un dislate que ya dura diez lustros, vienen unos señores con saco y nos dicen que hay que darle tiempo al Dos… le ronca compadres…

Es bien fácil proclamar desde una poltrona en un Ministerio sito en Madrid que los cambios están siendo lentos, yo no veo cambio alguno para los presos políticos, para los encarcelados por salida ilegal, para los perseguidos disidentes, para los condenados por sacrificar a una res, para esos cubanos no ha habido ni habrá cambio ninguno mientras la tiranía sea apoyada en el exterior.

Mientras los socialistas españoles ayudan a convencer a propios y extraños de que es preciso ceder y levantar la postura común que la Unión Europea asumió tras la infausta primavera negra, los desgobernantes cubanos se frotan las manos y se fuman un habano pensando que su plan ha surtido efecto y que no tendrán problemas para perpetuar el sistema que les permite enriquecerse con el trabajo del pueblo, reprimirlo a voluntad y satisfacer sus más bajas pasiones sin que nadie pueda impedírselo.

Debo recordarles que ya ni las Damas de Blanco escapan a la violencia del aparato, el Dos ha ido incrementando exponencialmente la represión contra la disidencia mientras publicaba medidas para enriquecerse junto a su camarilla de corsarios, incluso más si cabe.

Ese será el nuevo apartheid cubano, todo el que disiente continuará apartado del sistema, perseguido y encarcelado si es necesario, sólo los complacientes con la tiranía podrán medrar en la cuba del futuro a base de lamer las botas de su amo o de alabar sus más cruentos dislates, bonito plan, según Desatinos.

Los grupos disidentes reclaman a lo largo y ancho del archipiélago que se publiquen y cumplan los acuerdos rubricados de los Derechos Humanos, Políticos y Sociales, la liberación de los presos políticos, el acceso a una vivienda digna, un sueldo digno, la implantación de una moneda única y todos hacen oídos sordos a sus justos reclamos.

Los planes de los tecnócratas que sirven a la tiranía han preparado una coartada para ir sacando a debate los temas sobre los que ya se ha decidido legislar, así fue el nuevo reparto de las tierras, el acceso a los hoteles y celulares y la venta de algunos insumos, para presentarlos como un nuevo logro de la revolución y no como un derecho largamente reclamado por la disidencia.

En vez de resaltar el atropello que resulta que un cubano no tenga acceso a Internet sin restricciones en pleno siglo XXI, el aparato mediático que ayuda, consciente o inconscientemente, al castrismo pone el énfasis en que ya se repartieron 7000 líneas para celulares; poco hablan de que donde realmente hace falta, en la Cuba profunda, se encuentran perfectamente aislados y desinformados; si una desgracia le ocurre a un guajiro sabe que solo se puede encomendar a la Virgen de la Caridad del Cobre pues en los pueblos del interior no hay ni personal sanitario ni medicinas para atender las urgencias, un descuido de tu ángel custodio y te conviertes en historia.

Pronto habrá una decisión sobre la salida del país, esta intentará cumplir dos objetivos. El primero, criminalizar al gobierno norteamericano haciéndole parecer como culpable de entorpecer los movimientos de los cubanos en general. El segundo, será restringir las posibilidades de viaje por unos costos monetarios cuantiosísimos en los trámites que los convertirán en inaccesibles para el cubano de a pie.

Solo los macetas del régimen y los que dispongan de familiares en el exterior en trabajos de alta remuneración van a tener esa posibilidad, al igual que ocurre con las habitaciones hoteleras que ya tienen un precio distinto dependiendo de si eres cubano o no, ni que decir tiene que las más onerosas son para los oriundos del lugar.

Ni siquiera la constatación de que Yoani Sánchez no haya podido ir a recoger su merecido premio al Reino de España, al igual que ocurrió con Oswaldo Paya y las Damas de Blanco en su momento, ha sido capaz de abrirles los ojos a los cómplices de la tiranía.

Si los extranjeros piensan que los Castro van a hacer honor a la palabra comprometida con Desatinos de avanzar en el reconocimiento de los derechos y libertades de las que el pueblo cubano adolece por lustros, pueden echar la vista atrás y recordar una a una las mentiras castristas, nunca avanzaremos si eso significa que el poder totalitario corre peligro y quien lo dude, además de contumaz, se revela un necio.

Solo puedo advertir de lo evidente para mí a los que les atribuyen buena fe a unos individuos que nunca han vacilado en emplear todos los medios a su alcance para conseguir sus objetivos.

Para mis compatriotas solo me queda recordarles que nos hayamos solos en la lucha contra el tirano y sus adlátares, excepto algunas contadas y honrosas excepciones solo nosotros debemos resolver el sufrimiento diario de no esperar, sentir, ni percibir, la ansiada libertad.

Facilis descensus averni.

La bajada al infierno es fácil.

Oswaldo Yáñez.

Ciudad de La Habana.

A doce de mayo del año de la inminente Libertad para todos los Cubanos.

 

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* Oswaldo Yañez, analista, Ciudad de La Habana.





 


 

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