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| Alex Picarq |
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| Evi Jimenez |
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| Roberto A. Solera |
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DECLARACIÓN
CONJUNTA
La
Habana
La Nueva Cuba
Noviembre 25, 2003
Los abajo firmantes,
en nuestra condición de dirigentes pro democracia, residentes
en Cuba, animados con el propósito de dejar expresa constancia
de puntos esenciales en los que coincidimos plenamente, hemos decidido
emitir y firmar la presente declaración:
1. Proclamamos que nuestro objetivo común es la libertad incondicional
del pueblo cubano y el establecimiento de un estado de derecho que
garantice la igualdad de todos ante la ley. De ese modo se pondrá
fin al sistema de opresión de virtual apartheid
contra los cubanos establecido bajo el régimen comunista.
2. Declaramos que la constitución vigente, ahora en su versión
del 2002, es la piedra angular del sistema totalitario que aspiramos
a reemplazar pacíficamente. En consecuencia, consideramos que
un proceso de democratización real debe comenzar por un cambio
sustancial de las normas constitucionales en vigor, y pensamos que
ese cambio debe estar inspirado en los principios democráticos
de La Carta Magna de 1940.
3. Estimamos que, al iniciarse el proceso de democratización,
deben celebrarse elecciones libres. Para garantizar que éstas
sean realmente pluralistas y competitivas, debe aceptarse que cualquier
ciudadano mayor de edad que presente las firmas de 25 electores residentes
en la demarcación correspondiente, pueda figurar como candidato.
Los comicios deben ser democráticos en todos sus niveles y
celebrarse bajo observación internacional, y todos los aspirantes
deben tener acceso a los medios masivos de comunicación. Nuestra
posición sobre esta cuestión es muy clara: estamos de
acuerdo con unas elecciones que ofrezcan la posibilidad real de efectuar
pacíficamente el cambio sustancial que Cuba necesita y no estaríamos
de acuerdo con una hipotética farsa electoral que, por las
condiciones en que se lleve a cabo, solo representarían un
cambio cosmético del régimen totalitario.
4. Demandamos la amnistía inmediata de todos los presos políticos,
sin exclusiones.
5. Convencidos de que LA PATRIA ES DE TODOS, reconocemos que la nación
cubana es una sola y que todos sus integrantes, sin distinción
de sexo, religión, ideas políticas, color o país
de residencia, tienen derecho a participar en la solución del
problema cubano, sin discriminación de clase alguna.
6. Respetamos las diferentes ideologías de todos los compatriotas
que a su vez respetan las de quienes no piensan como ellos, y ratificamos
nuestra disposición, demostrada repetidamente en la práctica,
a realizar acciones conjuntas en contra del totalitarismo. No obstante,
deseamos dejar constancia aquí de que no compartimos las ideas
del socialismo que, en nuestra opinión, han resultado funestas
para nuestra Patria.
7. Partimos de la base que los derechos humanos son inalienables.
Por ende, reclamamos el reconocimiento y la aplicación inmediata
incondicional en nuestra patria, de todos y cada uno de los treinta
artículos de la Declaración Universal, sin limitación
o trámite previo de ninguna especie. En este contexto, hacemos
hincapié en los derechos a la vida, a la salida y entrada al
país y a la propiedad, así como las libertades de opinión
y de expresión, de reunión y de asociación, pero
sin que esto implique una merma en los restantes derechos humanos
reconocidos en dicha Declaración Universal.
8. Estamos convencidos de que la existencia del libre mercado constituye
el medio idóneo para sacar a Cuba de la honda crisis económica
en la que está sumida y garantizar su futura prosperidad. Por
ello abogamos porque aquel sea implantado de manera plena sin limitaciones
injustas. De igual modo, reclamamos garantías para que los
trabajadores puedan organizar sindicatos independientes que promuevan
sus legítimos intereses.
9. Pensamos que el futuro estado democrático cubano, sin prohibir
otras opciones, debe garantizar la existencia de un sistema de salud
y un sistema nacional de educación al alcance de todos. Al
propio tiempo, consideramos que es imprescindible que se garantice
la no utilización de esas actividades estatales como medio
de propaganda partidista o adoctrinamiento político.
10. Estamos convencidos de que los tribunales, la fiscalía,
las fuerzas armadas y, en general, todos los cuerpos encargados del
mantenimiento del orden público, deben actuar al servicio del
conjunto de la nación y guiándose por criterios técnicos
y no partidistas.
11. Estimamos que en el marco de un proceso de verdadera democratización,
deben normalizarse las relaciones de Cuba con el resto del mundo.
12. Declaramos que una vez iniciado el cambio democrático,
abogaremos por el levantamiento del embargo comercial estadounidense
y de las restricciones de los viajes a Cuba. Así como por el
incremento sustancial de la asistencia económica que nuestro
país necesita para salir más rápidamente de la
actual crisis, e iniciar el proceso de recuperación.
(Declaraciones
desde La Habana dadas el 24 de noviembre de 2003 por Radio Martí
en el programa radial de Juana Isa. También presente en
ese programa se encontraba Cary Roque, ex prisionera política,
activista de M.A.R. Por Cuba y miembro de la Fundación
Lawton, Dr. Angel Garrido y Paul Alcazar, ambos miembros del Comité
Ejecutivo de la Fundación Lawton).
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