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LA CONEXION ESPAÑOLA
La Vanguardia
España
Noviembre 19, 2001
EL juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó ayer la prisión sin fianza de ocho de los
once detenidos el pasado martes en España en relación a su pertenencia a la organización
terrorista Al Qaeda, liderada por Ossama Bin Laden. En su auto, Garzón afirma que esta célula
terrorista "habría estado directamente relacionada con la preparación y desarrollo de los atentados
perpetrados por pilotos suicidas el 11 de septiembre del 2001 y que produjeron miles de víctimas".
Entre los detenidos figura Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu Dahdah", supuesto máximo
dirigente de la citada célula y que residía habitualmente en Madrid. Según todos los indicios,
estamos ante un conjunto de miembros "durmientes" de Al Qaeda, dentro de la red internacional
que poco a poco va emergiendo tras las investigaciones efectuadas tras el 11-S. Sin duda alguna, la
detención que más llama la atención es la de un tal Luis José Galán González, alias "Yusuf Galán",
interventor de la coalición Herri Batasuna en las elecciones de 1989, participante en un curso de
entrenamiento terrorista en Indonesia en julio de este año y en cuyo domicilio se han encontrado
varias armas, abundante munición y documentación falsa. Por si quedaba alguna duda, la operación
dirigida por el juez Garzón demuestra la naturaleza global de la organización terrorista dirigida por
Bin Laden, no en vano, y sólo en lo que se refiere a la célula española, se han detectado contactos
y relaciones con otros responsables de Al Qaeda en el Reino Unido, Bélgica, Alemania,
Dinamarca, Turquía, Afganistán, Jordania, Indonesia y Australia. Esto sugiere que la actual
ofensiva militar en Afganistán sólo debiera constituir una parte de una campaña mucho más amplia
tendente a erradicar esta organización, lo que puede llevar meses, si no años.
No hay indicios de que los fundamentalistas islámicos pretendieran llevar a cabo algún atentado en
territorio español, pero eso no debería justificar sensación alguna de seguridad. Al fin y al cabo, los
que perpetraron la barbarie del 11-S demostraron sobradamente su capacidad de matar
indiscriminadamente. Las detenciones de Madrid ilustran, por otra parte, la imperiosa necesidad de
la cooperación internacional -investigadora, jurídica y policial- para combatir un terror ismo que se
ha demostrado verdaderamente global.
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