Cuanto has sufrido, te viste separada de tus hijos.
Sacrificaste tus anhelos de madre por el bienestar
de tus hijos. Los vistes partir en todas las formas: clandestinamente;
legalmente a través de Espana, Mexico, y muchos otros países. Sacrificaste
tu amor de madre por el bienestar de tu hijo. No
creo haya madre en el mundo que merezca mas honra que tú, madrecita
cubana.
No te importó quedarte atrás. No te importó que
te maljuzgaran al permitir a tus hijos escapar del comunismo a favor
de una vida de libertad. No sabías si volverías a verlos. Mas confiaste
en El Señor, y nos diste libertad.
Sufriste toda clase de penurias a manos de los comunistas.
Te llamaron toda clase de nombres y tú todo lo afrentaste en nombre
de tus hijos.
Algunas madres cubanas tuvieron la suerte de poder
reunirse de nuevo con sus hijos. Elizabeth, la madre de Elián, no
corrió esa suerte. Mas sé que a pesar de los
fracasos de muchas madres de ver a sus hijos libres, muchas otras
lo lograron.
Yo, en este día, doy gracias a mi madre
por su generosidad. Por haber permitido a mi padre sacarnos del
país. Por haber confiado en Dios y haber preferido la separación
a vernos crecer en las tinieblas. Tuve la suerte de que ella pudiera
salir de Cuba y reunirse con nosotros en un par de años. Mas no
puedo olvidar que gracias a su generoso amor de madre, hoy en día
crecí en un país libre.
Bendita eres, madrecita. Bendita todas
las madres cubanas. Bendita mi Virgencita de La Caridad del Cobre
que nos protegió durante tan larga travesía. Que el Señor, en su
Bondad infinita, continúe bendiciendo a todas las madres cubanas
y continúe fortaleciendo sus generosos corazones.
Mary García
Día de la Madre
Cada Día de la Madre tiene un especial significado
para mí, ya que recuerdo con profunda emoción las cientos de llamadas
y tarjetas hechas a mano que me llegaban desde Cuba en esa fecha.
Hoy, estas tarjetas, llenas de cariño, permanecen
en un sitio muy especial en mi hogar y me hacen recordar a tantos
hijos adoptivos, hoy regados por el mundo. ¡Dios los ampare en el
destierro!
También mis recuerdos están con los que permanecen
en Cuba. ¡Gracias por haberme hecho sentir útil y querida!.
Espero que a todos, de alguna manera, les llegue
esa bendición que a veces pedían, de esa madre que siempre tendrá
sus nombres en el corazón... Recordarán que en mi último programa
en Radio Martí les prometí que "siempre estaré con ustedes"...y así es, mi espíritu
no ha partido de Cuba.
Angélica
Morabeals
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