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LA JUGADA
DE CLINTON
Y LAS PERSPECTIVAS
DE MCCAIN FRENTE A OBAMA
Por Gerardo
E. Martínez-Solanas
*
Columnista
E.U.
La Nueva
Cuba
Junio 9, 2008
La tenacidad
que demuestra Hillary Clinton en su batalla por la candidatura del
Partido Demócrata a la Presidencia -que ya tiene perdida
pero en la cual no da señal alguna de darse por vencida-
no excluye que a estas alturas se dé cuenta de que le es
imposible obtener la nominación. Llega a tal punto su evidente
obstinación que da graves traspiés al tratar de explicarla,
como acaba de suceder en su lamentable comentario sobre la muerte
de Robert Kennedy.
Sabe muy bien
que las tres primarias que quedan no le pueden dar mayoría
de delegados aunque obtuviera victorias arrolladoras en todas ellas.
Sabe también que su partido no puede arriesgarse a reconocer
los delegados de Florida y Michigan -anulados debido a la rebeldía
de la maquinaria estatal partidista que prevaleció en esas
primarias demasiado anticipadas- porque eso daría una grave
impresión a la nación de que la maquinaria Demócrata
la favorece, a despecho de que se encuentra en situación
perdedora. Semejante sospecha podría provocar la deserción
en masa de los afroamericanos de las urnas en noviembre próximo.
El voto afroamericano es abrumadoramente Demócrata y no pueden
darse el lujo de perderlo.
Se especula
también que la vigorosa y obstinada campaña de la
Sra. Clinton apunta a asegurarse la nominación como candidata
a la Vicepresidencia. No obstante, el Sr. Obama ha demostrado muy
poco interés en esta alternativa y, además, percibe
que tiene muy poco que ganar y bastante que perder con una compañera
de viaje tan contestataria que le ha hecho frente hasta las últimas
consecuencias. Los expertos en su campaña barajan opciones
mejores, como serían Jim Webb, otro Senador que también
es veterano de Vietnam pero un crítico acerbo de la guerra
del Iraq, o Sam Nunn, un ex Senador Demócrata pero conservador
que, además, es experto en cuestiones de proliferación
nuclear.
Cabe entonces
discernir que el verdadero objetivo de Clinton sea debilitar lo
suficiente a su oponente, que ya encuentra la hostilidad de amplios
sectores de votantes demócratas, para que, con la victoria
de McCain en noviembre, se le abra a ella el camino a la palestra
electoral de 2012. Este es un razonamiento puramente especulativo,
pero bastante racional. McCain tendrá entonces 76 años
y será un candidato Republicano posiblemente desgastado por
la escasa gobernabilidad de su Administración con una amplia
desventaja que encontrará en el Congreso y por la herencia
negativa que le deja el actual gobierno del Presidente Bush, tanto
por sus desaciertos en la política presupuestaria como por
el manejo desastroso de una guerra impopular.
Por tanto, la
realidad que contemplamos es el enfrentamiento entre Obama y McCain
en noviembre. Dos candidatos que son bastante atípicos en
sus respectivos partidos. Esta característica le da cierta
ventaja a McCain porque ha demostrado seguir una línea claramente
independiente de la actual Administración en el Senado, donde
ha logrado impulsar con éxito iniciativas bipartidistas que
han unido a Demócratas y Republicanos frente a los errores
políticos de Bush. Su prestigio se extiende al ala Demócrata
que ahora domina el Congreso y puede restarle votos a Obama entre
quienes queden defraudados por la derrota de Clinton en las primarias
y también entre muchos demócratas que no le tienen
confianza a Obama por sus antecedentes y escasa experiencia.
En este enfrentamiento
hay claras distinciones. Aunque McCain ha demostrado ciertas tendencias
conservadoras en su historial, hay también muchas iniciativas
moderadas y hasta liberales en su gestión senatorial de 20
años. Por el contrario, Obama no ha destacado por sus iniciativas
en sus escasos 4 años de servicio y ha votado siempre en
el extremo más liberal. Eso, cuando ha optado por definir
su voto. Porque es pertinente notar que ha votado "presente"
en lugar de "sí" o "no" con demasiada
frecuencia.
Destacan también
sus diferencias en cuanto a la guerra del Iraq, que es uno de los
temas más controversiales de esta campaña electoral.
Obama propone fijar una fecha para la retirada definitiva de las
tropas, mientras que McCain no se compromete a esa retirada hasta
que no haya garantías de que el Iraq podrá mantener
el orden y la estabilidad por sus propios medios. Si bien esta es
una de las decisiones fundamentales que deberá tomar el nuevo
Presidente, una que tendrá repercusiones mundiales durante
muchos años, las responsabilidades presidenciales abarcan
cuestiones aún más importantes para el bienestar de
los estadounidenses.
La más
importante son los gastos presupuestarios. Obama sigue la tendencia
preponderante de su partido de promover la centralización
en Washington de muchos programas, planes y proyectos y fomentar
cada vez más intervención federal en el mantenimiento
de un "Welfare State" donde el gobierno federal asume
toda la responsabilidad por el bienestar de los ciudadanos norteamericanos.
Esto implica gastos presupuestarios enormes en fórmulas que
no estimulan el crecimiento económico, pero fomenta el voto
favorable entre los sectores más pobres. Por su parte, McCain
ha sido uno de los principales críticos de la actual Administración
por el derroche presupuestario en que ha sumido al país,
lo cual es contrario a los principios fundamentales de los Republicanos.
McCain cree en una descentralización del poder que deposite
en los Estados mucha de esa responsabilidad, con la idea de evitar
una burocracia nacional ineficiente y disminuir los enormes gastos
presupuestarios federales. La idea Republicana que sostiene McCain
es que estas soluciones deben quedar en manos de las comunidades,
con subvención del Estado cuando sea necesario y respaldo
Federal en última instancia.
Estos son sólo
los temas que más destacan los medios de comunicación.
Son muchas más las cuestiones que determinan si la política
que desarrollará uno u otro de los candidatos será
la más beneficiosa para los Estados Unidos. Los votantes
más avezados que se tomen el trabajo de examinar a fondo
las plataformas de ambos candidatos podrán acudir a las urnas
en noviembre con la seguridad de escoger al mejor. No basta con
escuchar los discursos de McCain o de Obama, por muy elocuentes
que sean, sino que hay que investigar los programas específicos
que cada uno de ellos se propone impulsar desde la Presidencia.
El desarrollo
moderno de la Internet nos pone al alcance de la mano una voluminosa
información para tomar nuestra decisión particular
en las urnas. Eso sí, conviene leer cuidadosamente para no
dejarnos seducir con promesas. Hay que exigirles a los candidatos
en EEUU o en cualquier otro país no sólo que nos digan
qué piensan hacer, sino cómo y con qué.
*
Gerardo E. Martínez-Solanas, Economista y Politólogo (CUNY). Ex
Funcionario de las Naciones Unidas. Autor de “Gobierno del Pueblo:
Opción para un nuevo siglo, ”Ediciones Universal, 1997. En proyecto
(en inglés): "Democracy: The Right to Dissent". Director de DemocraciaParticipativa.net
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