Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 


PROHIBIDO OLVIDAR

 






Por Angélica Mora
Analista
Especial para La Nueva Cuba
Nueva York
E.U.
La Nueva Cuba
Junio 15, 2008


 

“Angélica, nunca te olvides, que está prohibido olvidar.”
Con esa sentencia me despidió el doctor Armando Lago a finales de 1991, luego de una entrevista que le hice en Radio Martí para el programa LA SEMANA EN UNA HORA.

No me pude olvidar y a pesar de los años, aun recuerdo que me impactó vivamente lo que reveló sobre el régimen castrista y su empleo de descargas eléctricas,“electroshock”, en los presos políticos para tratar de dominarlos.

El doctor Lago recién había publicado el libro “Las Políticas de Psiquiatría en la Cuba Revolucionaria”, escrito junto con el académico Charles Brown, que detallaba los abusos en el empleo del confinamiento y tratamiento psiquiátrico contra la disidencia interna en la Isla.

Desde el momento mismo en que se inició la Revolución cubana los hospitales, al igual que el resto de las instituciones nacionales y extranjeras, fueron nacionalizadas y los psiquiatras se transformaron en empleados del Estado.

Cuba copió a la Unión Soviética los métodos siguiendo la doctrina marxista leninista y al igual que su mentor, comenzó a aplicar la psiquiatría para dominar los focos rebeldes integrados por los opositores al régimen.

Todas las atrocidades cometidas bajo el nombre de la Revolución algún día serán conocidas en su plenitud.
Traspasar la cortina de lo que realmente ocurre en Cuba es una tarea de abnegados cubanos, como el doctor Lagos, que entregó años de su vida a recopilar ésta y otras torturas a que fueron sometidos los disidentes por su manera de pensar y que recopiló en "Archivo Cuba". Además de manuscritos como “Cuba: El costo Humano de la Revolución Socialista”.

"Archivo Cuba" recopila 15,000 nombres, que incluyen los fusilados, los ahorcados, los que fallecieron en las cárceles cubanas, en combate o al escapar de la isla en balsa, los desaparecidos y los estadounidenses que pelearon contra el régimen de Cuba.

En el libro sobre la Psiquiatría en Cuba el doctor Lagos investigó 27 casos concretos, pero reconoció que existían decenas más que no habían podido ser corroborados.

Con su espíritu investigador el economista y luchador por los derechos humanos imponía siempre la verdad rigurosa.
Con gran honestidad reconoció que quizás un paciente pudiera haber estado afectado de problemas psiquiátricos antes de ser detenido, pero hizo la salvedad de que la mayoría quedó con serias secuelas debido a los tratamientos.

El estudio, publicado bajo los auspicios de "Human Rights" y "Freedom House" y la cooperación de numerosos individuos identificados por su lucha en pro de los derechos humanos, muestra como la psiquiatría es mal usada en Cuba por razones políticas.
Detalla también el empleo indiscriminado de drogas psicotrópicas y terapia de electroshock en los pacientes ingresados, entre otros, en el hospital psiquiátrico de La Habana, conocido como Mazorra.

En la mayoría de los casos de disidentes las “terapias” no eran aplicadas por doctores sino agentes de la Seguridad del Estado, lo que motivó en 1963 la protesta del doctor Julio Feijóo por “usurpación del procedimiento de dianósticos”.

El común denominador de los 27 casos investigados por el doctor Lagos era el resultado de convicciones políticas.
La edad no era objeto de consideración y fueron recluidos como pacientes psiquiátricos, jóvenes menores de edad.
Tampoco era motivo de preocupación las ocupaciones o el grado intelectual del detenido.
Solo era válida su rebelión contra el sistema imperante.

(Incluso recuerdo un caso de aquellos años -y que lo comenté en esa oportunidad con el doctor Lagos- de un joven que asistía a una pelea de boxeo...de pronto se paró en medio del espectáculo y comentó a gritar “ Muera Fidel...muera Fidel...”. El joven fue sacado rápidamente por los guardias y la seguridad que se encontraba en el lugar y a pesar de los comentarios que duraron varios días, nunca más se supo de lo que ocurrió con ese joven).

DEUDA

El compromiso con el doctor Armando Lago es muy grande y es lo único que me motiva a escribir esta crónica.
Es una deuda que tenemos con un hombre, que pese a haber terminado sus días en una silla de ruedas, tuvo el valor y la dedicación de seguir cooperando en la denuncia de las atrocidades del régimen que gobierna la Isla.



Angélica Mora, analista de La Nueva Cuba.
Trabajó como jefa de corresponsales en Radio Martí.
Creó y dirigió el programa "Ventana a Cuba" en La Voz
de América, VOA.
Periodista en varios medios de prensa hablada y
escrita en Chile y Venezuela.
En Venezuela estuvo destacada ante el Congreso y el
Palacio de Miraflores por Radio Caracas Televisión,
RCTV.
Fue periodista en el Diario El Nacional de Caracas.
En Estados Unidos fue corresponsal para RCTV y el
Diario El Nacional.
En 1984 recibió la condecoración Andrés Bello otorgada
por el gobierno de Venezuela.


 

 

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