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EL PAÍS entrevista a Yoani Sánchez,
la blogera cubana reconocida con un premio Ortega
"LOS
CAMBIOS LLEGARAN
A CUBA
PERO NO A TRAVES
DEL GUION
DEL GOBIERNO"
"...el socialismo es una camisa de fuerza..."
Por Mauricio
Vicent
Entrevista a Yoani Sánchez
El País
España
Infosearch:
Fidel Nuñez
Analista
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 9, 2008
El último
año de Yoani Sánchez ha sido vertiginoso. En marzo
de 2007, después de una espontánea protesta intelectual
conocida como la guerra de los email, esta filóloga habanera
de 32 años decidió comenzar con Generación
Y, un blog que concibió como un ejercicio de "terapia
personal" después de que "el silencio y la evasión"
no le resultaran. Poco a poco, colgar en la Red sus "desencantadas
viñetas" de la realidad cubana se convirtió en
razón de ser, y ese exorcismo, que ella define como "periodismo
ciudadano", despertó la atención de numerosos
medios de prensa extranjeros.
En los últimos meses, la página de Generación
Y recibió millones de entradas, y el pasado 4 de abril Sánchez
fue merecedora del Premio Ortega y Gasset en la categoría
de periodismo digital. Hace sólo unos días la revista
Time la incluyó en su lista de los 100 personajes más
influyentes del planeta en la categoría de Héroes
y pioneros. La espiral de acontecimientos continuó hasta
el martes, cuando finalmente supo que no podría viajar a
Madrid a recibir el premio de EL PAÍS.
Pregunta. ¿Qué piensa de lo ocurrido?
Respuesta. Todo
ha sido vertiginoso. Nunca calculé que iba a ser así.
En mi vida real poco ha cambiado, a no ser porque ahora me llaman
más periodistas. Sigo siendo una ciudadana y continúo
con las mismas inquietudes que cuando comencé, aunque sí
me he vuelto más aguda al observar. Lo que más me
alegra es desde donde he llegado. No ha sido por linda, ni por dar
discursos desde una tribuna, ni por tener un ascendente religioso
sobre una multitud. He llegado de la manera más simple y
más anónima, como una ciudadana que escribe de lo
que ve y que reflexiona de su realidad. El hecho de que el Premio
Ortega y Gasset y Time hayan reparado en una persona como yo y hayan
reconocido esa pequeña cosa me sorprende gratamente. Uno
está acostumbrado a que sean siempre los famosos los que
recogen los lauros.
P. ¿Qué
razones le han dado para no permitirle viajar a España?
R. Realmente
no me han dado razones. Tampoco me han dicho que me prohibían
la salida. Todo este tiempo la única respuesta ha sido: "No
hay respuesta, su caso se está analizando". Pero sin
dar la cara. El martes, que era el último día para
poder coger el avión, fui a las oficinas de inmigración
y me dijeron que todavía no había "nada".
Así que he cambiado la fecha del viaje para junio, a ver
si entonces ya se ha eliminado el famoso "permiso de salida",
como todo el mundo espera.
P. ¿Desde
que comenzó con Generación Y ha sufrido represalias?
R. Nadie ha
tocado en mi puerta, lo cual no significa que no pasen cosas. Podría
decir que me vigilan, que intervienen mi teléfono, que asustan
a mis amigos, pero no tengo pruebas. Son especulaciones a partir
de cosas que pasan. Quizás la única represalia concreta
ha sido no permitirme viajar a España a recoger el premio.
P. Hasta
ahora no se consideraba disidente, sino un electrón
suelto.
R. Sigo sin
considerarme disidente.
P. Pero por
diferentes motivos su caso se ha politizado. ¿No teme dejar
de ser la bloguera fresca Yoani Sánchez para convertirse
en una opositora más?
R. No tengo
ese temor. Todo fenómeno que nace nuevo es susceptible de
ser manipulado e interpretado, es la ley de la vida. Yo sigo escribiendo
mis textos, pienso cada vez desde una óptica más honesta.
No me preocupa que pueda ser usada por un bando o por otro. Si mi
discurso es elástico, si sirve para muchos, pues perfecto
para ellos y para el discurso. Pero no quiero estar aclarando a
cada rato que no pertenezco a una determinada línea política.
Lo que hizo el martes el Gobierno al no dejarme salir tenía
una dosis alta de riesgo. En el cálculo que hizo sopesó
que todo el escándalo posterior era preferible a dejarme
salir. Bueno, pues entonces se soltaron los demonios, pero yo no
soy la responsable de los demonios. Creo que la mejor respuesta
a las manipulaciones es lo que yo hago cada día: decir no
a la violencia verbal, no a la desacreditación, no a los
extremos. Y seguir con mi visión ciudadana. Son mis textos
los que dicen de mí misma, no las declaraciones e interpretaciones
que hagan otros.
P. ¿Cómo
calificaría su blog?
R. Mi blog es
un exorcismo personal que de pronto se ha encontrado con otros que
también tienen sus demonios, y se ha convertido en una confluencia
de demonios e historias similares. Sobre todo se ha convertido en
un foro de discusión: ahora mismo lo más importante
de Generación Y no son mis textos, sino los comentaristas.
P. ¿Cree
que hay un nuevo momento político en Cuba?
R. Hay el intento
de hacer creer que hay un nuevo momento. Pero a mi vida real todavía
no llegan las evidencias de ese nuevo momento. Sí creo que
hay una nueva actitud en los ciudadanos, una actitud más
crítica. Y noto en los oportunistas cierta tendencia a no
salir al paso, algo que es un buen termómetro en estas situaciones.
Pero la intolerancia política, me parece, ha cedido poco.
P. Mucha
gente en Cuba cree que lo mejor es que el sistema evolucione, que
las transformaciones provengan de dentro, aunque sean lentas. ¿Qué
piensa?
R. Que las transformaciones
tienen que ser lentas está claro, pero tengo mis dudas sobre
si provienen del sistema. No se puede transformar y mejorar lo que
está enfermo en su esencia. Este sistema ha probado que es
incapaz de proveer a sus ciudadanos de bienestar material y de lograr
que realicen muchas de las cosas con las que sueñan. Es deber
del Gobierno implantar las nuevas medidas, pero creo que también
deberían empezar a pensar en desmontar el sistema.
P. ¿Cambio
de sistema o cambios en el sistema?
R. De sistema
P. ¿Y
hacia qué modelo?
R. Uno de los
grandes argumentos que se utiliza para defender la revolución
cubana es que hemos logrado hacer un socialismo sui géneris.
¿Por qué no podríamos hacer un capitalismo
sui géneris? Lo que necesita este país es una inyección
de creatividad y de libertad para producir, y el socialismo es una
camisa de fuerza a todo eso.
P. ¿Los
pequeños cambios que se han visto hasta ahora anuncian otros
de mayor calado?
R. Todos estos
cambios tienen un objetivo claro: conservar el poder. Pienso que
la idea es proporcionar cierto bienestar a la población,
relajar un poco las tensiones acumuladas. ¿Hasta dónde
lo pueden llevar? Justo hasta donde empiece a peligrar el control
que tienen sobre la sociedad. Allí lo van a dejar. Hoy no
hay presión popular para empujar en la dirección de
los cambios, pero son las condiciones materiales lo que más
presiona. Necesariamente se tendrá que dar mayor autonomía
económica a las personas y eso traerá autonomía
política. Los cambios llegarán, pero no creo que a
través del guión del Gobierno. Su guión dará
algo de sí, pero la gente tomará el resto.
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