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LA ISLA
DE LAS CUATRO MONEDAS
Por Mauricio
Vicent
Madrid
El
País
España
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 25, 2008
En Cuba se habla
mucho de la dualidad monetaria y de los males que genera, pero la
realidad es todavía peor: hoy en la isla funcionan cuatro
monedas. Está el peso cubano, con el que el Estado paga la
mayoría de los salarios y con el que las empresas socialistas
han de trabajar. Y está el peso convertible, o CUC, que es
la divisa local. El CUC, también llamado chavito, equivale
a 24 pesos ordinarios, esto es, 0,71 euros, y sólo con una
buena cantidad en el bolsillo uno puede poner gasolina, cenar en
un restaurante o comprar en las llamadas shoppings desodorante,
jamón o los reproductores de DVD recién legalizados,
entre otros muchos artículos no disponibles en moneda nacional.
En fin, que el que no tiene acceso al CUC está aviado.
Además
de estos dineros, que tanto en su versión blanda o dura llevan
estampados próceres patrios y escenas revolucionarias en
el papel moneda, en Cuba circulan el euro y el dólar. Este
último mandó en la isla durante la etapa dura de los
noventa, tras la desaparición de la antigua Unión
Soviética, cuando el PIB cayó un 35%. Su legalización
y la consiguiente dolarización de la economía cubana,
a partir de 1993, fue un trago amargo para Fidel Castro, pero cuando
la crisis remontó llegó la venganza.
A finales de
2004 Castro prohibió la circulación del dólar
en la isla, sustituyéndolo por el CUC, y además penalizó
en un 10% la moneda del enemigo en relación con el resto
de las divisas. Sin embargo, las cuentas bancarias en dólares
siguieron operando para empresas y particulares. El salario de este
corresponsal, por ejemplo, llega a Cuba en euros y automáticamente
es transferido a dólares, para después extraer CUC
del banco. Un lío.
Por último,
el euro en efectivo es aceptado en Varadero y otras playas y cayos
del país, una medida para hacer más fácil la
vida al visitante de Europa, de donde procede el 50% del turismo
que viaja a la isla.
Prescindamos
del euro y del dólar, pues con los dos tipos de peso es suficiente
para enloquecer, sobre todo si uno es cubano y trabaja para el Estado.
Los sueldos, en su inmensa mayoría, son en pesos, pero sirven
para poco pues muchos productos y servicios se comercializan en
CUC. Alguien que gane el salario medio -408 pesos cubanos- tiene
un poder de compra real en la shopping de 17 CUC, es decir, ha de
ahorrar cinco meses para comprarse uno de los nuevos DVD. Y si un
turista un día se siente espléndido y da, digamos,
una propina de cinco CUC a un camarero, le está regalando
el equivalente a una semana de trabajo de un médico.
Al Gobierno
le molestan este tipo de cuentas, pues dice que no contemplan que
la salud y la educación son gratuitas, ni el mínimo
de alimentos subvencionados que asegura la cartilla de racionamiento.
Pero la realidad es que la doble moneda se ha convertido en un desbarajuste
nacional que genera más que malestar y desincentiva la producción.
Las autoridades dicen que no es posible acabar con la dualidad monetaria
si no se genera riqueza y aumenta la productividad.
Pero es muy
difícil animar a la gente a que sea productiva y eficiente
al nivel de los salarios de hoy, aunque han subido en los últimos
años. Y entre el CUC y el peso, y el peso y el CUC, la vida
pasa y muchos se quedan sin energía.
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