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UNA ENTREVISTA
AL PRESIDENTE DE LA COMISION
ECONOMICA DE LA
"ASAMBLEA NACIONAL"
DE CUBA
"CUBA REFORMARA CUANTO ANTES
SU SISTEMA MONETARIO"
Por Juan Jesús
Aznarez
Madrid
El
País
España
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 25, 2008
Cuba reformará su polémico sistema monetario y eliminará
cuanto antes la circulación paralela de dos monedas, el peso
nacional y el peso convertible (CUC, divisas), porque constituye
un foco de conflictos y causa agravios comparativos entre quienes
disponen de euros o dólares y quienes no los tienen. Los
cubanos cobran sus salarios en pesos nacionales en torno a los 408
mensuales (12 euros al cambio), pero los bienes más apetecibles
se venden en pesos convertibles a precios frecuentemente inalcanzables.
"El doble
mercado es una de las cosas que más le llama la atención
a todo visitante a Cuba. Es muy difícil de entender, pero
no es un capricho. Fue una penosa necesidad", subraya Osvaldo
Martínez, de 64 años, presidente de la Comisión
Económica de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento),
durante su visita a España.
El alto funcionario
calcula que en torno al 50% de los 11 millones de cubanos tiene
acceso a las divisas a través de varias vías: las
remesas familiares y el turismo, entre ellas. "Es política
del Gobierno eliminar la dualidad monetaria, que de alguna manera
dañó la autoestima nacional, pero necesitamos un mínimo
de reservas monetarias para ir a una tasa de cambio normal, una
reforma de los precios y los salarios y una eficiencia económica
mayor", señala. La doble circulación fue adoptada
durante la crisis del año 1993, después de que la
desaparición de la URSS y del bloque soviético, principales
suministradores de la mayor de las Antillas, aparejara una caída
del 35% del PIB nacional y un hundimiento del 75% de las exportaciones,
con relación a los índices de 1989. El desmoronamiento
en todos los órdenes de la vida aconsejó la legalización
del dólar para acumular reservas y efectuar transacciones
internacionales.
Abordar la eliminación
de ese sistema es ahora factible porque la economía evolucionó
hacia la estabilización en los últimos años
gracias, en buena medida, al suministro petrolero de la Venezuela
de Hugo Chávez y a los acuerdos comerciales con China. Osvaldo
Martínez evita revelar las nuevas medidas en preparación,
pero insinúa que la libreta de racionamiento, vigente desde
hace casi medio siglo, desaparecerá en su actual formato.
Y los nuevos ricos, los agricultores privados y cooperativistas,
podrán ganar mucho dinero vendiendo su producción
al Estado o directamente al consumidor. Si las desigualdades sociales
se extreman, dice el presidente de la Comisión Económica,
se dispone de una herramienta poco utilizada hasta ahora: los impuestos
sobre el patrimonio de quienes más ingresan.
Pregunta.
¿Hasta dónde llegará la liberalización
en Cuba?
Respuesta. Prefiero
hablar de las medidas que van siendo necesarias en un proceso que
se alimenta de las realidades específicas de la economía
cubana y que sirven para hacerla más capaz de desarrollar
el proyecto de la revolución cubana.
P. ¿Pero
en qué dirección? ¿Más propiedad privada?
R. Todo está
en debate. Hay por supuesto propiedad privada en Cuba. La hay en
la agricultura y la hay en ciertas formas de propiedad privada de
autoempleo. ¿Hasta dónde se puede extender esto? Es
uno de los temas que estamos examinando.
P. Imagino
que algunos sectores se oponen a las aperturas económicas
por el temor a las "desigualdades sociales".
R. No nos debe
preocupar que quien produzca más gane más. Y en todo
caso, si eso adquiere ciertos extremos, la política impositiva
puede corregir esas dificultades.
P. Aumentaron
los salarios, pero su capacidad adquisitiva es muy baja.
R. Lo de los
salarios es uno de los temas peor tratados por las informaciones
periodísticas sobre Cuba.
P. Pero es
cierto que apenas cunden.
R. Esa afirmación
monda y lironda es totalmente falsa porque sólo tiene en
cuenta el salario monetario directo que recibe el trabajador, y
deja fuera un conjunto de ingresos sociales indirectos recibidos
por la población cubana que son muy valiosos, entre ellos,
la salud y la educación gratuitas y una carga impositiva
muy débil.
P. La libreta
de racionamiento, por ejemplo, reparte muy poco, y las tarifas eléctricas
se han encarecido.
R. Pero a partir
de un nivel exageradamente bajo que no guardaba ninguna relación
con el precio del petróleo que se gasta en generar esa electricidad,
absolutamente insostenible. Y la libreta tiene varios inconvenientes.
Representa para el Estado una fuerte erogación (980 millones
de dólares anuales para comprar alimentos) y hace una distribución
igualitaria sin tener en cuenta las diferencias de ingresos que
hay dentro de la población cubana. Hay que eliminar esas
distorsiones.
P. ¿Va
a ampliarse la entrada del capital extranjero?
R. Ya lo anuncio
Raúl Castro, pero están pendientes las normas de ese
proceso.
P. Llama
la atención el comercio de Cuba con EE UU.
R. La realidad
es bien sencilla. Se trata de un comercio (en torno a los 400 millones
de dólares anuales) muy singular que representa una fisura
en el bloqueo norteamericano (el embargo de Estados Unidos a la
isla desde el 7 de febrero de 1962). Pero es un comercio en una
sola dirección. Nosotros no podemos vender nada y debemos
pagar la mercancía por adelantado y en efectivo. De todas
formas, nos ahorramos costes de transporte y algunos alimentos son
más baratos que en otros mercados.
P. ¿Cuáles
son las principales fuentes de ingresos de Cuba?
R. La exportación
de los servicios médicos, la venta de níquel y el
turismo. (Más de 20.000 médicos cubanos trabajan en
una decena de países, principalmente en Venezuela, que paga
con petróleo).
P. Lo cierto
es que hasta que no se abra un supermercado privado en Cuba, la
apertura económica estará en entredicho.
R. Somos presas
nuevamente de estereotipos. A los cubanos no les interesa si es
privado o no, sino que haya una buena oferta, un buen surtido.
P. ¿Y
eso puede conseguirlo el Estado?
R. Por supuesto
que sí.
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